La violencia y el asesinato como medios de empoderamiento económico han sido definidos por la autora mexicana Sayak Valencia como capitalismo gore. Este tipo de empoderamiento a partir del crimen es el propio de los narcotraficantes, a quienes llama sujetos endriagos , sujetos que habitan en la frontera norte de México y en otras regiones del tercer mundo.

Valencia desarrolla estos conceptos en el libro titulado Capitalismo gore (Melusina, 2010) que se publicó recientemente en España, donde ha sido bien recibido por la crítica, pero no cuenta con distribución en México. Sayak comenta vía telefónica desde España que no ha recibido invitación en México para presentarlo pero que en cuanto la reciba ella encantada.

Lo que me interesa analizar es un proceso que viene de la construcción de un Estado autoritario y que encuentra en el modelo del macho mexicano su más grande potestad, lo cual tiene que ver con la construcción de la masculinidad en México. En el norte, los jóvenes no tiene figuras que no estén vinculadas con el crimen. Todo mundo quiere ser un narco.

Capitalismo gore habla de un empoderamiento a través del ejercicio de la violencia y por ello ésta se vuelve rentable. Significa utilizar la muerte de otros como un espacio de enriquecimiento económico , dice la artista.

Todo por un bulto

Sayak Valencia es filósofa y artista de performance. Nació en México pero actualmente vive en Madrid donde se desempeña como investigadora en teoría de género. A pesar de la distancia, viaja constantemente a su ciudad de origen, Tijuana, lo cual la mantiene muy en contacto con la realidad de nuestro país.

Con el escalamiento de la violencia a finales de 2006, a ella le tocó ver de cerca sus efectos: un día ella iba conduciendo su automóvil por una de las vías principales de Tijuana, muy cerca del centro, y de repente se dio cuenta de que había una bolsa delante de ella. Frenó. Ella asumía que se trataba de una bolsa de basura.

La fricción de las llantas del automóvil propició que la bolsa al contacto se rompiera. En ese momento ella se dio cuenta de que en esa bolsa no había basura sino el torso descuartizado de un hombre.

Ese día entendí que ese torso era también yo y que, por ello, tenía responsabilidad , dice Sayak. Me di cuenta de que mínimo tenía que explicarme qué está pasando. El proceso en México está desatado y no teníamos un lenguaje para describirlo , apunta. Por eso se dio a la tare de darle un nombre, como el principio para poder darle solución.

La educación es muy importante, que nos eduquen en una manera no sexista y que el ejercicio de la masculinidad no pase por el ejercicio de la violencia a pequeña escala. La manera en la que se socializan los varones niños es la supresión del llanto: no puedes llorar, tienes que poder más que los demás, y eso genera los valores del macho: el que tiene desprecio por la vida, que no llora, que se aguanta , dice.

Violencia made in Mexico

Se está creando toda una narrativa respecto de la violencia en México, en Europa. Si hay un temor creciente respecto a las narrativas de los medios sobre la violencia made in Mexico. La violencia está en todos lados pero lo peligroso es que a México se le etiquete así. Crea mucha fascinación fuera de México en Europa.

A mí me ha pasado que a la gente le caigo bien pero por ser mexicana y eso es algo que no le pasa a otros inmigrantes. Hay una especie de tristeza en España sobre lo que está pasando en México y también se ha creado una narrativa del miedo: no es seguro, no podemos ir. ya no es un espacio de tránsito como habían estado tan acostumbrados.

La comunidad internacional está haciendo también una idea de México para poder intervenir, y no creo que esto sea muy positivo. Se está visibilizando de una manera muy espectacularizada no creo que sea por un interés real , dice la escritora.

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