La Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) lanzó este jueves la campaña #YoLeoEnCasa para incentivar el apoyo al comercio interno y la producción nacional con afán de contrarrestar en la medida de lo posible el daño por el paro gradual de labores para la mitigación de la propagación del coronavirus en el país.

“Esta cuarentena evitará en la medida de lo posible el riesgo de contagio y una probable catástrofe de salud nacional; sin embargo, la economía mexicana corre riesgo también debido a que muchas empresas y trabajadores necesitan salir a las calles a trabajar y por ahora no podrán hacerlo”, explicó la Cámara a través de un comunicado compartido con este diario.

Por ello, la Caniem, en coordinación con la Asociación de Librerías de México (Almac), hizo un llamado a los líderes de opinión para integrarse a la campaña, incentivar al público a enriquecer sus hábitos de lectura y mantener las librerías nacionales activas a través de sus distintas modalidades de venta, sobre todo, de libros electrónicos.

Con este antecedente, El Economista conversó con Juan Luis Arzoz Arbide, presidente del Consejo Consultivo de la Caniem.

“Es una etapa durísima. Por eso estamos pidiendo al gobierno que nos ayude de alguna manera dando seguimiento a lo que le está haciendo la banca privada, que ofrezca medidas fiscales para la protección del empleo y de los ingresos de los trabajadores, porque, de lo contrario, todos ellos se irán al desempleo; quizás incluyendo un retraso en el cobro del ISR y la declaración anual de las empresa o que nos recuperen el IVA”, explicó.

Sin embargo, hasta el momento, dijo, no ha habido respuesta “clara y contundente” ni de las autoridades federales en materia hacendaria ni desde la Secretaría de Cultura federal.

“Ellos saben exactamente cuál es la situación de la industria editorial, porque no solamente son las librerías sino las impresoras. Sucede que a la industria cultural no le están haciendo mucho caso, no la mencionan nunca. La Secretaría de Cultura no ha hecho ningún comentario (sobre el sector editorial)”.

Añadió que “el temor de las librerías es que las cierren porque si ahora mismo se está limitado el acceso, el cierre definitivo sería una tragedia para ellas y para nosotros. Por eso estamos tratando de promover la venta de libros digitales”, mencionó.

Agregó que el impasse de la emergencia y, con él, el incremento actual del precio del dólar podrían impactar en un incremento de 10 o 12% el precio del papel y calculó que la penetración de consumo de libros digitales debe oscilar en este momento en entorno a 6% del mercado editorial, por lo que es una prioridad incrementar este número.

Sobre las pérdidas que las medidas de contingencia podrían tomar, compartió que aún no hay claridad en cifras dada la variabilidad de la propagación y lo incierto de la extensión de las políticas de mitigación.

Desde el Fondo

Por su parte, el Fondo de Cultura Económica anunció que hasta el momento ha ordenado el cierre de 17 librerías en el país.

“En el FCE hemos estado siguiendo los protocolos que nos marca Salud, la SEP y Cultura. En estos momentos, de la red Educal y el Fondo, quedan 45 librerías abiertas con horarios alternados. Los hemos reducido para que la mitad del personal se vaya a sus casas, los trabajadores de más de 60 años o con dolencias respiratorias. Estamos sosteniendo la producción editorial, la distribución y la gestión general de las labores del Fondo hasta nuevo aviso”, confirmó el director de la editorial del Estado y responsable de la red de librerías Educal, Paco Ignacio Taibo II, a través de la emisión Desde el Fondo.

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