De acuerdo con la Asociación de Fabricantes de Medicamentos de Libre Acceso (Afamela), cada año más de 15 millones de mexicanos acuden a consulta al sistema de salud por enfermedades comunes como gripe, diarrea, dolor muscular y dolor de cabeza, lo que genera un gasto de aproximadamente 50 mil millones de pesos, relacionados con estudios de laboratorio, tiempo de consulta médica, fármacos, entre otros.

Con este panorama, Afamela y el Wellness Council firmaron un convenio de colaboración que pretende empoderar a la población a tomar una participación más activa en el cuidado de su salud.

“Cuando hablamos de autocuidado, hablamos de un conjunto de acciones; una parte atribuible a evitar prácticas de riesgo y agregar estilos de vida saludables que incluyen la alimentación o el ejercicio. Pero hay un factor que se agrega a esta lista y que se debe diferenciar claramente, la automedicación y autoprescripción”, explicó Ricardo Ramírez, director ejecutivo de Afamela.

Los dos términos se refieren a situaciones absolutamente diferentes y han cobrado gran relevancia en la salud de los mexicanos. Cuando una persona reconoce una situación manejable y leve como un dolor menstrual, diarreas, dolores musculares, hongos en los pies o pediculosis, puede, a conciencia, adquirir y utilizar un medicamento de venta libre. Lo que es riesgoso es comprar sin receta medicamentos, cuya condición de venta es bajo receta médica, normalmente destinados a tratar patologías más complejas o crónicas, que requieren supervisión médica.

La automedicación es una condición aprobada por el Estado (a través de Cofepris) destinada al tratamiento sintomático de padecimientos menores. El Estado entiende que se usan en situaciones donde la persona autorreconoce lo que le sucede y comprende el uso correcto de este grupo de medicamentos, además de que han demostrado ser confiables y presentar un amplio margen de seguridad.

Existe una confusión frecuente que vale la pena distinguir. Es importante diferenciar el concepto de automedicación, en la que el individuo elige libremente y a conciencia utilizar un medicamento de venta libre para una afección conocida leve, del de autoprescripción, que representa la adquisición de un medicamento de venta bajo receta sin la correspondiente indicación del médico para adquirirlo.

En la automedicación, explicó Ramírez, los síntomas se pueden manejar y reconocer a través de empoderar a la población y tomar decisiones. Es ahí donde este convenio trata de hacer su parte en un sector importante de la población.

Para llevar esta educación a los ambientes de trabajo es que la alianza con el Wellness Council, que agrupa a más de 100 empresas en diferentes sectores de la población y con un número importante de empleados, integrará un proyecto que incluye un diálogo de dos días donde los trabajadores puedan identificar estos síntomas y saber con mayor detalle sobre la automedicación responsable y las acciones que llevan a un autocuidado de la salud más adecuado.

Ángeles de Gyves, directora general del Wellness Council, aseguró que la ignorancia forma un vacío que se llena con conceptos erróneos, por ello la idea es formar adultos que conozcan sobre su salud y que se hagan cargo de forma consecuente desde el área laboral. “En México muy pocas personas conocen sobre su salud y en torno a ésta existen muchos mitos, lo vemos hoy en día, por ejemplo, con el tema de vacunas, algunos virus, bacterias, ante tantas preguntas al respecto, nuestra labor será contestarlas a través de los especialistas”.

En el estudio “Kilos de más, pesos de menos: Los costos de la obesidad en México”, realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad, se habla de que es 21 veces más económico prevenir que tratar una diabetes, por ejemplo. “Desde el consejo a través de los Programas de Apoyo al Empleado se ha visto que trabajando el tema de empoderamiento de la salud, el ausentismo y el presentismo (ir a trabajar, pero no estar) se reduce, baja la rotación y aumenta el autocuidado”.

Queremos crear pacientes útiles para el sistema, autoconscientes de su salud, dijo De Gyves, y agregó que aunque no son cambios inmediatos, se trata de inversiones a largo plazo para las empresas, por lo que invitó a los miembros del Wellness Council y las empresas en general a adoptar este tipo de alianzas que abonan al tema del autocuidado.

“Dado que somos el segundo mercado más importante de la región en términos de medicamentos de libre acceso, pues hay alrededor de 1,200 marcas en el mercado mexicano y crece por arriba de 4% más que el resto de la industria farmacéutica, el esfuerzo que se haga puede tener muchos beneficios”, concluyó Ramírez.

nelly.toche@eleconomista.mx