El 2020 fue una prueba de fuego para muchos cantantes, actrices, actores, dramaturgos, artistas plásticos, comediantes, músicos y bailarines. Con el cierre de teatros, cines y espacios de conciertos, las artes y el espectáculo, como muchas otras actividades, tuvieron que confinarse y tratar de mantener viva la llama, esperando volver pronto a los escenarios.

Si hubiera una frase para resumir el ánimo en el mundo del espectáculo sería “Fuimos los primeros en irnos y seremos los primeros en volver”, que se repitió como mantra entre la comunidad artística golpeada por la pandemia de Covid-19.

Algunos creadores confesaron sufrir un mal de abstinencia ante la ausencia de públicos, falta de creatividad, el olvido de las musas o la tensión por la precariedad económica.

Pero muchos otros, como Bárbara Faz, aprovecharon el encierro para explorar nuevos caminos, para encontrar la manera de adaptarse a esa “nueva normalidad” que impuso un modo hasta ahora poco explorado de ver y disfrutar las artes.

Bárbara Faz, una novel cantante norteña de pop, cerró el año con una nueva producción musical y comienza el 2021 haciendo planes para promover su música en formatos presenciales e híbridos, cuando las condiciones lo permitan, y sumando seguidores a través de las plataformas digitales y las redes sociales.

“Para mí la pandemia nos ha dejado la lección de que no tenemos mañana asegurado.  Y no tenemos que poner las cosas en pausa por miedo o por pena, tenemos que hacer lo que amamos”, dice en entrevista vía Zoom desde San Diego, California.

Durante el confinamiento, Barbara estuvo preparando su nuevo video, Lentamente, que presentó en noviembre a través de YouTube, y espera que guste al público tanto o más que sus anteriores, Oscuridad y No volveré, en los que proyecta con meritorio registro dos estilos disímbolos: en uno más energético, cargado de vitalidad urbana, y en otro, más romántico, de una ternura envolvente, y en ambos termina por conectar con su audiencia.

Lentamente, grabado en Los Ángeles, paradójicamente es un tema más rítmico, más alegre, minimalista, con una coreografía en solitario, a diferencia de los precedentes. Bárbara se desplaza sola en un espacio cerrado, iluminado difusamente por luces de neón y con música bailable. “Fue una oportunidad que originó la pandemia”, dice la cantante, “fue una experiencia nueva, porque nunca había estado bailando yo sola en un video”.

“Me estoy enfocando en estas canciones para que el público baile, y Lentamente es una canción muy movida, que está pensada para estos tiempos, he estado sacando mis canciones más movidas, más alegres, para que sean un escape a todo esto que está pasando”, afirma Faz.

“Esta es nuestra nueva normalidad, seguimos recibiendo noticias malas a diario y quise hacer una canción que haga feliz a la gente, aunque sea sólo por tres minutos, y puedan olvidarse por un momento de la pandemia”, reflexiona Bárbara.

Bárbara Faz nació en Caborca, Sonora, pero su vida ha transcurrido en varias ciudades del norte de México; dice que el gusto por el canto lo trae en la genética heredada de su padre, pero que Cristian Castro fue su primer maestro de canto sin saberlo; que a los siete años comenzó a cantar y que a la edad de 12 pisó el primer escenario, lo que le cambió la vida: “Aquí es”, se dijo.

Hace siete años, Bárbara enfrentó una encrucijada, no sabía cómo dar el paso siguiente: tomar la decisión de dedicarse al canto profesionalmente, ni cómo comunicárselo a sus padres. Afirma que siempre encontró el apoyo de su familia. Se radicó en Mexicali y se puso a trabajar con el productor Samuel Caldera, quien le enseñó a componer y la ayudó a encontrar su voz y su mensaje.

Ha sido telonera de Reik, Ha*Ash y Cristian Castro y sueña con una gira por el país en 2021, ya que hasta ahora su carrera se ha concentrado en Tijuana, Mexicali y Ensenada. Pero su anhelo más preciado está en el noreste de México: “Yo crecí en Monterrey y mi sueño guajiro es cantar en la Arena Monterrey”, concluye.

francisco.deanda@eleconomista.mx