En un análisis sobre el Presupuesto 2020 asignado al programa de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), el doctor Víctor Hugo Guadarrama, investigador y coordinador de Proyectos Estratégicos de Ciencia, Tecnología e Innovación del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, asegura que la ciencia no vislumbra señales positivas el próximo año. 

En términos reales, para el programa contenido en el anexo 12 se percibe un aumento de recursos fiscales de 3.6%, pero la mayor cantidad está destinada para ser manejada desde la Secretaría de Educación Pública, quien por primera vez en la historia recibe 12.7% más recursos respecto al año pasado, esto se traduce en 42.5% del total del presupuesto para CTI.  

Las instituciones que concentran este incremento son el Tecnológico Nacional de México, la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro y la Unidad de Educación Media Superior Tecnológica, Industrial y de Servicios.

El especialista recordó que este presupuesto debe ser asignado a la promoción de la ciencia, el desarrollo tecnológico, como patentes o desarrollo de prototipos, además de la innovación y servicios tecnológicos. “Seguramente, estos centros van a incrementar su participación en la investigación, tanto básica como aplicada, esto es bastante bueno porque, por ejemplo, el tecnológico está presente en todo el país”.

Sin embargo, llama la atención que la cabeza de sector, que por ley sigue siendo el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), recibe solamente 29.7% del presupuesto total. Al revisar a detalle el Ramo 38, donde está contenida la institución junto con sus 27 centros públicos de investigación, su presupuesto no crece, se mantiene igual que el del año pasado, contemplando la inflación y los criterios generales de política económica.

Luego, al analizar los recursos propios, es decir, lo que los mismos espacios de investigación pueden generar, hay un decremento de 0.5%, “al tener un presupuesto en estas condiciones, los centros del Conacyt estarán enfrentando los mismos problemas que este año” (en áreas administrativas y menos oportunidades para investigación).

Con respecto a la investigación en salud, este año está recibiendo 7,289.3 millones de pesos, su incremento en términos reales es de 7.4%, con este presupuesto se beneficiarán instituciones como el Hospital General Gea González y el Hospital General de México.

A la baja

Para quienes disminuye el presupuesto, con una mayor tasa de variación negativa, son: agricultura y desarrollo rural, con 24% menos en términos reales. “Esto es preocupante, pues sabemos que también la agricultura es clave para nuestro país, además de que se ha hablado de una política para favorecer al sector”. Para este proyecto se deja de financiar la Dirección General de Productividad y Desarrollo Tecnológico y al Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura. Con ello se dejan de financiar actividades científicas y tecnológicas en estas áreas.  

En cultura, desde el año pasado se redujo su presupuesto en 13.9% y ahora se le suma 11.3%, con esto se golpea al Instituto Nacional de Antropología e Historia.

En temas energéticos, hay un decremento de 2.8%, que también se suma al 2018, con -9.3%, y el 2017, con -12.8 por ciento. “Esto llama mucho la atención porque si en el discurso se habla de desarrollar a un sector estratégico como energía, tendríamos que apostarle más a actividades científicas, tecnológicas y de innovación”.

Por su parte, comunicaciones y transportes o economía reciben presupuestos que no permiten siquiera pensar en proyectos de investigación, “se están descuidando sectores que son fundamentales para el desarrollo económico y social de nuestro país”.

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