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Palantir: la llegada de la Ilustración Oscura
La empresa estadounidense Palantir publicó en X un manifiesto que cuestiona el pluralismo cultural y retoma la Ilustración Oscura de Peter Thiel y Nick Land, lo que traslada esa tesis al discurso corporativo y al corazón del aparato de inteligencia de Estados Unidos.
Palantir fue cofundada en 2004 por Peter Thiel.
La empresa estadounidense Palantir no suele emitir comunicados. Durante años, la compañía de análisis de datos prefirió operar desde la sombra, sin publicidad, sin relaciones públicas convencionales, dejando que sus contratos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Pentágono y decenas de gobiernos hablaran por ella. Por eso cuando publica algo en X, conviene leerlo con atención.
El comunicado que circuló en la cuenta oficial de la compañía dista del formato de una nota de prensa. Está escrito como una serie de proposiciones numeradas, un manifiesto filosófico disfrazado de comunicado corporativo, y cada punto dice algo que pocas empresas se atreverían a decir en público.
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El punto 17 exige que Silicon Valley se involucre activamente en combatir el crimen violento. El punto 18 denuncia que "la exposición despiadada de la vida privada de figuras públicas aleja demasiado talento del servicio de gobierno". El punto 19 afirma que "la cautela en la vida pública que promovemos sin querer es corrosiva".
"Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas", dice el punto 21. "Sin embargo, ahora todas las culturas son iguales. La crítica y los juicios de valor están prohibidos. Pero este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas han producido maravillas. Otras han resultado mediocres y, peor aún, regresivas y perjudiciales."
Y el punto 22, directamente: "Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. Nosotros, en América y en el Occidente más amplio, hemos resistido durante el último medio siglo definir culturas nacionales en nombre de la inclusividad. ¿Pero inclusión en qué?"
Esa pregunta final, ¿inclusión en qué?, no está esperando respuesta. Palantir ya la tiene. Y la respuesta es la Ilustración Oscura.
De Peter Thiel a Nick Land
Para entender por qué este manifiesto importa más allá de la polémica de turno, es necesario saber a quién pertenece la empresa que lo firma. Palantir fue cofundada en 2004 por Peter Thiel, el mismo hombre que en 2009 escribió en su ensayo La educación de un libertario: "Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles."
Esa frase no fue una hipérbole ni una provocación pasajera. Fue el núcleo de una corriente filosófica que el pensador británico Nick Land sistematizaría en su extenso ensayo The Dark Enlightenment (La Ilustración Oscura), un movimiento también conocido como neorreacción o NRx, que rechaza el igualitarismo, la democracia representativa y la idea de que la historia avanza hacia mayor libertad. Su propuesta es que las sociedades deberían funcionar como corporaciones, gobernadas por élites tecnocráticas sin interferencia electoral, y que la jerarquía cultural no es un prejuicio a superar sino una realidad que el liberalismo ha decidido ignorar.
Los puntos 21 y 22 del manifiesto de Palantir no son una excentricidad del CEO Alex Karp, aunque Karp los haya escrito en la carta trimestral a sus accionistas y los amplifique desde la cuenta oficial de la compañía en Twitter. Se trata de la versión corporativa, numerada y sin aspavientos, de exactamente esa tesis. Que hay culturas superiores e inferiores, y que el pluralismo que impide decirlo es hueco. Lo que Nick Land formuló como filosofía radical de nicho, Palantir lo convierte en comunicado oficial de la empresa que controla los sistemas de inteligencia artificial del ejército más poderoso del mundo.
La ruptura con Anthropic que reconfiguró al Pentágono
El momento de publicación del manifiesto no es inocente. Llega semanas después de que el Pentágono expulsara a Anthropic, la empresa creadora del modelo de IA Claude, por negarse a ceder el control irrestricto de su tecnología para armas autónomas y vigilancia masiva de ciudadanos.
Anthropic había firmado en julio de 2025 un contrato de 200 millones de dólares con el Departamento de Defensa, con dos restricciones negociadas desde el primer día. Claude no sería usado para vigilancia doméstica masiva ni para armamento sin supervisión humana. Cuando el Pentágono quiso eliminar esas restricciones meses después, Anthropic lo rechazó.
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El 27 de febrero de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump ordenó a todas las agencias federales cesar el uso de tecnología de Anthropic. El secretario de Defensa Pete Hegseth designó a la empresa como "riesgo para la cadena de suministro", una categoría que el gobierno normalmente reserva para compañías vinculadas a China o Rusia.
El Pentágono lo explicó con una frase que resumía todo el conflicto: el ejército "no permitirá que un proveedor se inserte en la cadena de mando". Lo que Anthropic llamaba salvaguardas éticas, el Departamento de Defensa lo llamaba interferencia. Y Palantir, que nunca ha trazado esas líneas, fue la beneficiaria directa.
El 9 de marzo de 2026, días después de la salida de Anthropic, el subsecretario de Defensa Steve Feinberg firmó un memorando que convertía el Maven Smart System de Palantir en el programa de inteligencia artificial permanente de todas las ramas militares. Maven reduce el tiempo de decisión de "sensor a disparo" de horas a segundos. En las primeras 24 horas de la ofensiva contra Irán, el 28 de febrero de 2026, ese sistema procesó más de 1,000 objetivos.
Ideología como sistema operativo
Lo que hace al manifiesto particularmente revelador no son sus ideas más polémicas, la jerarquía cultural, el rechazo al pluralismo, sino la naturalidad con la que las presenta junto a quejas más mundanas.
El punto sobre la "exposición despiadada de figuras públicas" que aleja el talento del gobierno merecería un análisis propio. Lo escribe la empresa que construye los sistemas con los que los gobiernos vigilan a sus ciudadanos, que desarrolló ImmigrationOS para el ICE y que ha procesado datos biométricos, registros judiciales y geolocalización de millones de personas en decenas de países. Palantir sabe todo de todos. Y su queja es que el periodismo sabe demasiado de ella.
Es una inversión perfecta del argumento. El vigilante como víctima de la exposición pública. El punto 19, que declara corrosiva la cautela en el discurso, tiene el mismo mecanismo. Lo que el texto llama "cautela" es lo que cualquier código ético empresarial llamaría responsabilidad. Karp, de hecho, ha sido explícito sobre esto. En la presentación de resultados del cuarto trimestre de 2026, cuando las cifras eran récord, respondió a las críticas por el trabajo con el ICE diciéndole a la televisora CNBC: "Si eres crítico del ICE, deberías estar protestando para que haya más Palantir".
No es cinismo. Es coherencia interna. Para quien cree que hay culturas superiores, que el pluralismo es una ilusión hueca y que la cautela es corrosiva, operar sistemas de deportación masiva o procesar blancos militares a velocidad de algoritmo es la misión y no una contradicción ética.
La Ilustración Oscura es, en su formulación más práctica, el argumento de que las élites tecnocráticas deberían gobernar sin las restricciones de la democracia representativa, que la igualdad cultural es una ficción ideológica y que la eficiencia es una forma de legitimidad superior al voto.
Sus plataformas no son neutrales. Cuando el liderazgo de una empresa que clasifica amenazas, identifica objetivos y procesa deportaciones declara que hay culturas inferiores y que el pluralismo es un error histórico, esa declaración no se queda en el plano retórico. Se codifica, tarde o temprano, en los criterios con los que el algoritmo decide quién es sospechoso y quién no, quién merece protección y quién merece vigilancia. La exclusión cultural y la jerarquía de valores que predica el liderazgo de Palantir es la fundación de todo lo demás, no un adorno filosófico.
Anthropic dibujó una línea y la perdió. Palantir no dibujó ninguna y lo ganó todo. El contrato, el Pentágono, el manifiesto en Twitter. Y la pregunta que deja el comunicado (¿inclusión en qué?) resuena de otra manera cuando quien la hace es la empresa que, en este momento, decide a qué velocidad se toman las decisiones de vida o muerte sobre Irán.
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rodrigo.riquelme@eleconomista.mx