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16 junio: Día Internacional de las Remesas Familiares
Cerca de 700,000 millones de dólares se envían cada año en remesas a países de ingresos bajos y medianos, lo que constituye un flujo financiero amplio, estable y predecible que ya sostiene millones de hogares rurales.
Cada 16 de junio se celebra el Día Internacional de las Remesas Familiares. Esta conmemoración nace como un llamamiento a la acción para que las instituciones públicas, el sector privado y la sociedad civil centren sus esfuerzos colectivos en mejorar el apoyo a las remesas. Asimismo, busca reconocer la importante contribución financiera de los trabajadores migrantes a la economía de sus familias.
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¿Qué son las remesas?
La migración internacional, moviliza personas, familias, comunidades y esperanzas; fortalece y genera vínculos y recursos económicos, financieros y culturales. Asimismo, la migración internacional conlleva cambios demográficos de mediano y largo plazo en los países de origen y destino. Se trata de un fenómeno resiliente a escala global que, como se ha demostrado en los años de pandemia, continúa, y en algunas regiones y corredores (como el de Centroamérica-México-Estados Unidos) muestra números importantes de aseguramientos, resguardos, aprehensiones y devoluciones de personas a lo largo de toda la ruta migratoria.
Uno de los fenómenos de mayor relevancia, asociado con la migración, es el envío de dinero que una persona migrante realiza a su familia que reside en su país de origen. Este envío de dinero se le denomina remesa. No sólo a nivel familiar las remesas pueden ser una parte relevante de los ingresos, sino también a nivel local e incluso nacional, como ocurre en países cuyas remesas representan un alto porcentaje respecto a su Producto Interno Bruto.
Remesas familiares / Campaña 2026
El objetivo es impulsar una resiliencia familiar más duradera y generar oportunidades de trabajo digno, empleo y emprendimiento en las comunidades rurales, especialmente para las mujeres y los jóvenes.
El futuro pertenece a las jóvenes y los jóvenes que buscan herramientas, recursos y oportunidades para forjar su propio camino. Cuando estas oportunidades no existen, la presión económica puede hacer que la migración deje de ser una opción y se convierta en una necesidad. Es clave apoyar a las diásporas, a los hogares que reciben remesas y a las personas que retornan. Vincular las remesas y las inversiones con oportunidades en los países de origen permite impulsar el emprendimiento y la creación de empleo, además de fortalecer la resilencia al clima de las comunidades rurales. Contribuye, además, a un desarrollo económico local más amplio e inclusivo.
Remesas para la resiliencia rural, el emprendimiento y el empleo
Los territorios rurales constituyen el primer eslabón de los sistemas alimentarios mundiales y sustentan las economías nacionales. Estas áreas, donde vive el 44 % de la población mundial y casi el 80 % de las personas en situación de pobreza extrema, se encuentran en primera línea de las crisis mundiales y los riesgos económicos. Se enfrentan a retos derivados de las perturbaciones climáticas y la volatilidad de los mercados, pero también tienen un enorme potencial. Con el apoyo adecuado, los pequeños productores pueden impulsar el crecimiento, reducir la pobreza, reforzar la seguridad alimentaria, mejorar los resultados nutricionales y fomentar la resiliencia en sus comunidades.
Cerca de 700,000 millones de dólares se envían cada año en remesas a países de ingresos bajos y medianos, lo que constituye un flujo financiero amplio, estable y predecible que ya sostiene millones de hogares rurales. Se estima que alrededor de un tercio de estas remesas llega a zonas rurales. Junto con los emprendedores e inversores de la diáspora, las remesas siguen siendo una fuente de financiación privada que no se aprovecha lo suficiente para el desarrollo rural, y tiene gran potencial para impulsar el emprendimiento, el empleo y la transformación económica local.
Medidas concretas
Para pasar de la supervivencia a las oportunidades, se necesita algo más que el acceso a los servicios de remesas. Es necesario colaborar estrechamente con el sector privado y aprovechar los avances tecnológicos y la innovación para ofrecer servicios financieros asequibles, digitales y centrados en las personas, que permitan a las familias no solo recibir remesas, sino también ahorrar, pedir préstamos, contratar seguros e invertir.
El éxito también depende de unos entornos propicios sólidos. Entre otros, se incluyen políticas coherentes, instituciones capaces e infraestructuras digitales inclusivas. Los agentes públicos desempeñan un papel fundamental al ofrecer incentivos, apoyar mecanismos de distribución de riesgos y promover enfoques combinados. Estas medidas pueden aprovechar las remesas y el capital de la diáspora para traducir los flujos financieros —y las habilidades y conocimientos que los acompañan— en un impacto económico local sostenido.
La campaña del Día de 2026 hace un llamamiento al sector privado, al sector público y a la sociedad civil:
Sector privado
- Ampliar los servicios de envío de remesas asequibles, accesibles y competitivos, por ejemplo, mediante la innovación digital, las redes de agentes rurales y una mayor competencia en el mercado.
- Desarrollar productos financieros impulsados por la demanda y vinculados a las remesas que apoyen el emprendimiento rural, el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), la creación de empleo y los medios de vida resilientes al clima, especialmente para la juventud y las mujeres.
- Movilizar el capital y el espíritu emprendedor de la diáspora para fortalecer los mercados rurales y crear empleo para la próxima generación.
Sector público
- Crear entornos normativos, reglamentarios y de infraestructura propicios que apoyen las remesas de bajo coste, el acceso rural a servicios financieros, la inclusión financiera digital y la integración de los mercados rurales.
- Utilizar las finanzas públicas de manera estratégica para atraer la inversión privada aprovechando las remesas y el capital de la diáspora, entre otras cosas mediante incentivos, financiación combinada y mecanismos de distribución de riesgos que apoyen a las MIPYMES rurales, los sistemas agroalimentarios y el empleo.
- Facilitar la participación y la inversión de la diáspora, incluyendo plataformas y asociaciones que canalicen el capital, las habilidades y la innovación hacia economías rurales resilientes al clima.
Sociedad civil y agentes de la diáspora
- Catalizar la inversión, el espíritu empresarial y la transferencia de conocimientos de la diáspora en apoyo del empleo rural, el desarrollo empresarial y la resiliencia.
- Fortalecer las redes y asociaciones que vinculan a los migrantes, las comunidades rurales, las instituciones financieras y los mercados para ampliar el impacto.