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Un buque ilegal y chapopoteras originaron derrame
Efectos reales podrían tardar meses o incluso años en hacerse visibles, advierten expertos.
Óscar De Lázaro detalló que, además de la posible mortandad de especies, los daños pueden presentarse en ecosistemas sensibles como manglares y arrecifes, donde la contaminación puede alterar de manera prolongada las condiciones ecológicas.
Autoridades federales informaron que la presencia de hidrocarburos en costas de Veracruz y Tabasco proviene de al menos tres fuentes distintas, entre ellas un posible vertimiento ilegal de un buque y dos emanaciones naturales, mientras que aseguraron que la contingencia se encuentra bajo control operativo.
Sin embargo, especialistas indicaron que aún es prematuro asegurar que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México está bajo control, pues los efectos reales podrían tardar meses o incluso años en hacerse visibles y es necesario cuantificar el volumen real del contaminante para dimensionar su impacto ambiental.
Mediante una conferencia de prensa, titulares de dependencias del gobierno federal indicaron que el vertimiento ilegal, presuntamente, fue realizado por uno de los 13 buques fondeados en las inmediaciones de Coatzacoalcos. Indicaron que cuatro embarcaciones ya son inspeccionadas, mientras que el resto es localizado con apoyo internacional para deslindar responsabilidades.
Las otras dos fuentes identificadas son chapopoteras —emanaciones naturales de hidrocarburo— ubicadas tanto en la zona cercana a Coatzacoalcos como en la Sonda de Campeche, particularmente en el complejo Cantarell, señalado como la principal fuente activa.
Durante una conferencia de prensa, el titular de la Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, detalló que el Plan Nacional de Contingencias para Derrames de Hidrocarburos fue activado desde los primeros reportes en marzo y escaló a nivel nacional conforme avanzó la dispersión del contaminante.
Además, se señaló que, con base en análisis satelitales, modelaciones oceanográficas y sobrevuelos, se logró identificar el desplazamiento de las manchas hacia el noroeste, lo que afectó principalmente litorales de Veracruz y Tamaulipas.
Sobre las acciones de respuesta, el gobierno informó que se han recolectado al menos 430 toneladas de hidrocarburo y se han limpiado 223 kilómetros de playas.
“En este momento podemos decir que todas las playas de mayor afluencia turística se encuentran limpias. La población puede tener confianza en las playas, sobre todo en Semana Santa”, afirmó el titular de la Marina.
Evento bajo control
Víctor Rodríguez Padilla, director general de Pemex, sostuvo que el evento “se encuentra bajo control operativo”, con monitoreo permanente y trabajos de limpieza en campo, además de apoyo a comunidades afectadas.
Entre estas acciones, destacó la identificación de 11 cooperativas pesqueras con afectaciones en municipios como Agua Dulce, Coatzacoalcos y Pajapan, que agrupan a cerca de 300 socios. A través del Programa de Apoyo a la Comunidad y Medio Ambiente se destinarán 15 millones de pesos para respaldar sus actividades.
Asimismo, se desplegaron unidades médicas móviles que han brindado más de 500 atenciones en comunidades con presencia de hidrocarburo, además de apoyos como suministro de combustible para actividades productivas.
Por su parte, la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena Ibarra, explicó que el gobierno federal impulsará la creación de un observatorio ambiental permanente en el Golfo de México, con el objetivo de fortalecer la prevención, monitoreo y respuesta ante futuros incidentes.
Medir volumen real e impactos
Óscar De Lázaro, investigador principal de Aquatic Research, explicó que los efectos de este tipo de contaminación suelen manifestarse de forma diferida, debido a procesos como la bioacumulación de hidrocarburos en organismos marinos y la lenta degradación de estas sustancias en el ambiente.
“No se puede decir que el impacto se va a ver reflejado en tan poco tiempo. Los efectos pueden observarse semanas, meses e incluso años después”, señaló.
El especialista detalló que, además de la posible mortandad de especies, los daños pueden presentarse en ecosistemas sensibles como manglares y arrecifes, donde la contaminación puede alterar de manera prolongada las condiciones ecológicas.
De Lázaro también alertó sobre riesgos a la salud humana, particularmente por la exposición directa a hidrocarburos, que puede provocar afectaciones dérmicas y respiratorias, así como posibles consecuencias más graves. A ello se suma el riesgo sanitario por el consumo de productos marinos contaminados, lo que impacta no solo al turismo, sino también a sectores como la pesca.
En el contexto del próximo periodo vacacional de Semana Santa, el investigador consideró que existe incertidumbre sobre la seguridad de las playas, debido a la falta de información clara y actualizada. “Hay una gran cantidad de desinformación sobre qué zonas son seguras”, advirtió.
Ramsés Pech, asesor en energía y economía, señaló que si bien el gobierno ha basado parte de su diagnóstico en imágenes satelitales y monitoreos en campo —incluyendo inspecciones submarinas para descartar daños en infraestructura petrolera—, estos elementos son insuficientes si no se traducen en una medición precisa del volumen de hidrocarburo derramado.
“Una mancha no me dice el volumen”, afirmó Pech, al explicar que el área visible del contaminante debe complementarse con el cálculo de su espesor para estimar cuántos barriles fueron vertidos al mar. “Lo importante es determinar el volumen en función del espesor que representa el hidrocarburo”, insistió.
Pech explicó que, en caso de tratarse de emanaciones naturales, el problema podría radicar en una mayor liberación de crudo desde el subsuelo, lo que implicaría un flujo constante que debe medirse diariamente. “Lo que se debe determinar es cuántos barriles están emanando por día y cuántos se están recuperando”, apuntó.
“El punto clave es saber cuánto se está recuperando frente a lo que se sigue generando diariamente”, indicó, al señalar que sin esta comparación es imposible evaluar la efectividad de las acciones de contención.