Lectura 3:00 min
Urbanización y derechos humanos: El camino hacia una transformación positiva
Opinión
Es difícil oponerse a los procesos de urbanización y, por ende, a la modernización social manifestada en grandes edificaciones, rascacielos y vías periféricas que agilizan el tránsito vehicular. Sin embargo, el desarrollo urbano debe ser sostenible e inclusivo. Solo así podrá promover la igualdad, erradicar la discriminación y responder con eficacia a las necesidades individuales y colectivas de la sociedad.
Bajo esta perspectiva, si bien la Agenda 2030 carece de carácter jurídicamente vinculante para el Estado mexicano —al haber sido adoptada mediante una resolución de la Asamblea General de la ONU y poseer una naturaleza jurídica de derecho indicativo o soft law—, no debe soslayarse su valor orientador.
Específicamente, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 (ODS 11) de dicha agenda propone: "Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles". Las metas de este indicador integran de manera directa los componentes esenciales del Derecho a la Ciudad, a saber: vivienda digna; urbanismo participativo; espacios públicos y verdes; y movilidad sostenible.
Asimismo, mediante un ejercicio transversal, el ODS 11 se vincula estrechamente con otros objetivos de la agenda: el ODS 5 (Igualdad de género), el ODS 10 (Reducción de las desigualdades) y el ODS 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas).
Como se puede advertir, este planteamiento articula el catálogo de derechos fundamentales establecidos en el texto constitucional y en los tratados internacionales, reflejando los principios de interdependencia e indivisibilidad. No obstante, se enfatiza el diseño urbano como el eje rector para transformar las ciudades en espacios que fomenten la igualdad de oportunidades y permitan a la población habitar con seguridad, paz y dignidad.
Por lo tanto, cobra especial relevancia la implementación de nuevos modelos de gestión urbana. El concepto de “ciudad esponja” constituye un claro ejemplo de la optimización de los suministros hídricos a gran escala, fundamentado en la aplicación de infraestructuras verdes en paisajes urbanos para mejorar la disponibilidad del agua.
Esta iniciativa nació de las directrices gubernamentales de China, cuyo objetivo para 2030 es que el 80% de sus áreas urbanas absorba y reutilice el 70% del agua (Consejo de Estado de la República Popular China, 2015; citado en reportes de ONU-Habitat). Modernizar no es destruir. Planificar el futuro exige devolver espacio a la naturaleza; una ciudad es vanguardista solo cuando el asfalto protege la vida en lugar de competir con ella.
*El autor es magistrado de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) @FFuentesBarrera