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Opinión

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La suma de todos los temores

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

El hombre prudente construye una fortaleza con las piedras que otros le lanzan. Confucio

No sorprende a los ingenuos, menos a quienes acompañan las procesiones de los excesos, aquellos que aspiran a cargos no solo de elección popular, sino los universitarios, rectores pretensiosos, casi semidioses en funciones.

Los legisladores federales son personas comunes, corre por sus venas sangre como la de todos los mortales, con la enorme diferencia, única en su tipo, que ellas y ellos continúan gozando y disfrutando el fuero, intocables.

Porque además hay comisiones al interior de ese recinto de San Lázaro, en la Alcaldía Venustiano Carranza en la Ciudad de México, integradas para protegerse entre pares, con componendas y arreglos previos antes de sesionar, brindándoles las oportunidades para defenderse en el discurso, porque sabemos que hay tela de donde cortar para desaforarlos.

Situación que no sucede con los rectores de universidades públicas, que en fechas recientes y desde antes de la administración de Claudia Sheinbaum, tenían serios conflictos con gobernantes en sus estados, diferencias en el quehacer diario de las capacidades de decisión, que podrían equiparase a violentar sus autonomías.

Esas que defienden propios y extraños, en el caso Campeche toma relevancia por un segundo periodo del ahora exrector de la Universidad Autónoma de ese estado, José Abud Flores, el primero en 1997; coincidentemente también expulsado del cargo por situaciones de disputas políticas entre gobernantes.

Ha llegado a la mañanera del pueblo el tema, en esa suma de todos los temores, fundados, por cierto, con elementos de juicio a la vista, que tenemos en nuestro poder, del involucramiento de la segunda en el poder estatal, con un lenguaje no apropiado y menos insistiendo en una renuncia en la otra universidad.

A diferencia de Campeche, la UNACAR en Carmen se construyó con la suma de esfuerzos de la época dorada de la extracción del camarón y su exportación, por mujeres y hombres que donaron recursos para ello, y el símbolo está en una fuente al molusco frente a esta Universidad, que ha vivido momentos complejos desde hace 17 años con la irresponsabilidad del fraude en la estafa maestra, sin culpables.

Ahora con la detención de Abud Flores el pasado 12 de enero, fuera del recinto universitario, porque fue cuidada su detención, aseguramiento y señalamientos por posesión de supuesta droga, libre, pero vinculado a proceso, que llevará en libertad.

Los Consejos de las universidades se convocan a complacencia de los gobernantes, y las renuncias casi se ponen en la mesa al llegar a ese encargo, que tiene ya no presupuestos robustos, pero si márgenes de maniobra para ese apoyo mutuo con quien asigna o designa al viejo estilo priista.

Así fue mientras estuvo detenido el exrector, asumió una notaria pública, universitaria y las felicitaciones afines al protagonismo felicitaron el hecho consumado de la decisión del cuarto piso, quizá no de Layda Sansores.

En el ojo del huracán la UNACAR de Ciudad del Carmen, que poco a poco va saliendo a flote con los problemas heredados de sus antecesores, preso por cierto uno de ellos, pagando con recursos propios a pensionados y jubilados adeudos.

Sandra Laffon Leal, su rectora, ha pronunciado un discurso que caló profundo, no solo en la comunidad universitaria en su más reciente informe, sino que también la sociedad carmelita tomó nota de los hechos, acontecimientos y sobre todo trabajo a favor de esta Universidad.

ENTRE LÍNEAS

Los temores y las dudas estarán latentes en el transitar del 2026, no solo en las rectorías, sino también en las alcaldías, donde no pocos son más parafernalia en redes sociales que resultados, caso Gustavo A. Madero entre otros en la Ciudad de México; por los relevos morenistas.

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