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Sector consumo: resiliencia operativa en un entorno de ajuste económico

De cara a 2026, el consumo se perfila como el principal soporte del crecimiento económico, en un escenario donde la eficiencia, la protección de márgenes y la adaptación a nuevas preferencias del consumidor serán determinantes para mantener rentabilidad y participación de mercado

OpiniónEl Economista

Hemos iniciado la temporada de reportes para el cuarto trimestre de 2025 donde observamos un desarrollo en un entorno marcado por una desaceleración gradual de la inflación, una política monetaria aún restrictiva, así como una mayor cautela por parte de los consumidores.

Durante este periodo, las empresas enfrentaron comparables más exigentes tras un consumo robusto en años previos, así como presiones en márgenes derivadas de costos laborales y logísticos todavía elevados.

No obstante, la resiliencia del empleo y la normalización en cadenas de suministro permitieron sostener niveles de demanda relativamente estables, haciendo que el foco del mercado se centre en la capacidad de las compañías para proteger márgenes, ajustar precios estratégicamente y demostrar eficiencia operativa de cara a 2026.

En México, a lo largo de 2025, el desempeño del sector consumo en México y otras economías clave se caracterizó por una evolución heterogénea, reflejada de manera clara en compañías líderes como Bimbo, Arca Continental, Coca-Cola FEMSA (KOF), Herdez, Gruma y José Cuervo.

Hacia el cierre del año, el entorno de menor inflación y una demanda interna más resiliente favorecieron una recuperación importante en volúmenes de ventas, particularmente en categorías de consumo básico, donde estas empresas mantienen posiciones dominantes.

Durante trimestres previos el consumo mostró señales de moderación, lo que obligó a las empresas a priorizar estrategias de control de costos, ajustes selectivos de precios y eficiencia operativa para sostener márgenes en un contexto todavía marcado por consumidores más conservadores y presiones en insumos clave.

Algunos sectores siguen mostrando presiones inflacionarias selectivas que terminan impactando la canasta de consumo diario, lo que ha generado ajustes en los patrones de gasto de los hogares.

Esta moderación de la inflación y las expectativas más estables han permitido cierta holgura para que el consumo mantenga su dinamismo sin erosionar excesivamente el poder adquisitivo. A nivel internacional, el entorno para el consumo también ha sido diverso.

Para 2026, las proyecciones sugieren que el consumo seguirá siendo el principal motor de la economía mexicana, a pesar de un crecimiento general moderado del PIB.

Finalmente, las tendencias de consumo han mostrado cambios estructurales en las preferencias de los hogares, con una mayor orientación hacia productos percibidos como saludables y un ajuste de portafolios por parte de empresas del sector para atender nuevas demandas.

Estas transformaciones, junto con la normalización de las cadenas de suministro y la estabilización de algunos costos operativos, serán factores clave para que las empresas del sector consumo logren proteger márgenes y sostener niveles de tráfico y ventas en un contexto económico desafiante.

En conjunto, la temporada de reportes del cuarto trimestre de 2025 espera que el sector consumo transitó un año de ajustes, pero también de adaptación. Si bien el entorno macroeconómico estuvo marcado por una política monetaria restrictiva y una mayor cautela de los hogares, la desaceleración inflacionaria y la resiliencia del empleo permitieron sostener una demanda relativamente estable, especialmente en categorías básicas.

De cara a 2026, el consumo se perfila como el principal soporte del crecimiento económico, en un escenario donde la eficiencia, la protección de márgenes y la adaptación a nuevas preferencias del consumidor serán determinantes para mantener rentabilidad y participación de mercado.

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