Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

San Quintín, historia y futuro. Un plan de justicia

OpiniónEl Economista

San Quintín, es el municipio más joven y grande de México. Es un largo territorio ubicado en la costa del Pacífico de BC. Una tierra donde se unen el desierto y el mar permitiendo una intensa actividad agrícola, acuícola y pesquera. Aquí, en este sitio que a simple vista parecería una gran planicie con poca vida, se dan cita casi 300 especies de aves –muchas migratorias- que inundan los humedales en invierno.

Una de las aves más conspicuas, que viaja por más de 4,000 kilómetros, es un ganso marino llamado branta negra (Branta bernicla nigricans). Ahí, en San Quintín, en el invierno de la bahía y sus humedales, miles de ejemplares pintan de negro intenso el paisaje con sus largos cuerpos adornados con un collar blanco en su cuello. Ahí llegan y se alimentan de los brotes de unos pastos marinos (Zostera marina) que forman extensas praderas en este sistema lagunar.

Un sistema lagunar, cuya calidad ambiental permite la existencia de estas praderas que alimentan, son refugio y hábitat de muchas otras especies y también zona de la mejor producción de ostras del país.

La región de San Quintín estuvo primero habitada por los kiliwa, uno de los grupos indígenas de la península, de los que queda, desafortunadamente, una población de no más de 100 personas. Después, se integraron grupos de migrantes del sur del país que han constituido la fuerza de trabajo de las actividades agrícolas y, posteriormente, agroindustriales.

Este valle es uno de los principales centros agrícolas de Baja California, con productos de alto valor comercial que se destinan principalmente a exportación. Esta capacidad productiva que ha generado un fuerte dinamismo económico también ha creado retos ambientales y sociales importantes: uso intensivo de agua y por lo tanto agotamiento del acuífero e infiltración salina y una fuerte desigualdad social entre propietarios y trabajadores agrícolas.

San Quintín también sostiene una tradición pesquera muy importante: almeja, langosta, erizo y abulón -las joyas de la cocina gourmet-. También produce ostiones que se cultivan en las granjas ostrícolas y que han alcanzado reconocimiento internacional por su calidad.

Ante esta riqueza biológica excepcional, esta capacidad productiva y esta desigualdad social acumulada por décadas, la presidenta Sheinbaum declaró a San Quintín un sitio para desarrollar un Plan de Justicia, porque es paradójico que, en tanta riqueza, exista también tanto abandono y pobreza.

Y también paradójico, porque mantener no sólo la desigualdad, sino esquemas productivos que deterioran el ambiente, es asegurar el colapso de esa riqueza, que es estratégica y orgullo de Baja California. Por eso, el futuro agrícola, pesquero y acuícola de San Quintín depende de resolver tensiones fundamentales: producir recuperando sus fuentes de agua, crecer sin destruir los ecosistemas y generar riqueza sin reproducir desigualdad.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas