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Metano: una apuesta segura para lograr las ambiciones climáticas de México
Opinión
La reciente actualización de la NDC 3.0 de México constituye un nuevo impulso para la ambición de nuestro país en la lucha contra el cambio climático. La reducción de 30 por ciento en las emisiones de metano para el 2030, subraya un punto central en el compromiso climático del país que ofrece beneficios tanto para el medio ambiente como para la eficiencia energética y la salud pública de las comunidades próximas a sitios de producción y procesamiento de hidrocarburos.
Para dimensionar esta oportunidad es indispensable comprender el papel crítico que desempeña el metano en el sector hidrocarburos. Este gas es el principal componente del gas natural, y tiene un poder de calentamiento 80 veces mayor que el CO₂ durante el periodo relativamente corto en el que permanece en la atmósfera (20 años). Por lo mismo, la ciencia ha descrito al metano como el “freno de emergencia” en la acción climática. Reducir estas emisiones a nivel global es una apuesta segura y costo-eficiente, pues permitiría alcanzar metas de reducción de emisiones en un plazo razonablemente corto, algo muy importante dados los registros de temperatura promedio que nuestro planeta ha alcanzado, y que superan los 1.5°C con respecto a la era preindustrial. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, disminuir las emisiones globales de metano podría evitar cerca de 0.3°C de calentamiento hacia 2045.
Desde la perspectiva de la eficiencia energética, México tiene razones adicionales para actuar con urgencia en la disminución de las emisiones de metano en la extracción, procesamiento y transporte de hidrocarburos, dado que éstas representan una pérdida de recursos energéticos valiosos estimada en alrededor de 100 mil millones de pies cúbicos de gas natural al año, equivalentes a cerca de cuatro mil millones de pesos. Al compararse con el consumo del sector energético reportado por la Secretaría de Energía en 2023 (4,335.61 PJ), se observa que su aprovechamiento podría representar una fracción relevante del consumo del propio sector.
Adicionalmente, desde la perspectiva de la seguridad energética, la captura y aprovechamiento de emisiones de metano constituye un beneficio estratégico para la seguridad energética de México. Hoy en día nuestro país importa de Estados Unidos alrededor de 70 por ciento de su demanda nacional de gas natural; mejorar la eficiencia energética en el sector de hidrocarburos ayudaría a disminuir esta dependencia.
Reducir las emisiones de metano ofrece también una oportunidad para mejorar la salud pública, particularmente para las comunidades vulnerables que viven en los estados del Golfo de México con mayor producción de petróleo y gas, destacando Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Campeche. El metano, junto con otros contaminantes asociados a la producción de hidrocarburos, como el benceno, los óxidos de nitrógeno y el dióxido de azufre, es un factor de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Por ello, la reducción de la contaminación del aire podría evitar cientos de miles de muertes prematuras y disminuir el número de hospitalizaciones por asma, cáncer de pulmón y afecciones cardíacas. De acuerdo con el Global Methane Assessment, se estima que una reducción del 45 por ciento en las emisiones de metano podría evitar 260 mil muertes prematuras y 775 mil visitas hospitalarias por asma en el mundo. Si bien en México aún faltan estudios sistemáticos, diversas comunidades cercanas a zonas petroleras reportan afecciones respiratorias, cutáneas y otras complicaciones asociadas con la exposición crónica a estos contaminantes.
Uno de los mayores desafíos que enfrentamos para alcanzar los objetivos de mitigación de emisiones, es pasar de los compromisos a la acción, lo cual es una responsabilidad de todos los países y todos los emisores en el mundo. Conscientes de ello, y con la finalidad de apoyar el monitoreo y evaluación de los avances hacia las metas de emisiones, EDF, la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés), hemos desarrollado el reporte Pledges to Progress 2025 (Compromisos con el Avance 2025). El documento analiza 25 métricas de desempeño sobre establecimiento de metas, estrategias de implementación y divulgación de información, para un total de 116 empresas que representan el 80 por ciento de la producción mundial de petróleo y gas, las cuales han establecido metas ambiciosas de reducción de emisiones de metano.
Entre las conclusiones del estudio, recientemente publicado, destaca que solamente 7 de las empresas evaluadas cuentan con planes creíbles de implementación para alcanzarlas. De igual forma, tan sólo 7 de las 116 compañías evaluadas comparten información precisa sobre sus fuentes de emisiones, las iniciativas de mitigación que utilizan y los costos asociados con sus esfuerzos. El objetivo no es señalar a empresas en lo individual, sino ofrecer mayor transparencia para que todos los participantes en el sector petróleo y gas tengan información suficiente y hagan su mejor esfuerzo para alcanzar sus propias metas.
A pesar de la lentitud observada en los avances para abatir el cambio climático, existen señales de progreso que vale la pena subrayar. En México una muestra de esto es la más reciente colaboración de Pemex y el Instituto Mexicano del Petróleo con el Banco Mundial, en el marco de la iniciativa Global Burning and Methane Reduction. Este esfuerzo busca identificar oportunidades para expandir los programas de detección y medición de fugas, desarrollar proyectos replicables de recuperación de gas y mejorar la eficiencia en los centros procesadores de gas.
Esperamos que el compromiso asumido en la NDC 3.0 sitúe a México en un punto de inflexión en la lucha por proteger al medio ambiente y sumarse positivamente a los esfuerzos internacionales de acción climática en el sector energético. El abatimiento de las emisiones de metano ofrece beneficios ambientales, económicos y de salud; aprovecharlos requiere avanzar con determinación, consistencia, transparencia y colaboración activa.
*El autor es director de Políticas Públicas de Environmental Defense Fund (EDF).