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Opinión

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‘Los juegos más peligrosos’

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

¿Cómo terminó el juego? Ustedes ya saben algo que yo no: el resultado de la contienda entre Chequia y México ocurrió después de escribir este texto.

Es peligroso esto de la esperanza. Parece que esa estupenda frase, “¿Y si sí?”, que merece premio al autor, está pegando en la conciencia nacional, que nuevamente espera un milagro. Yo digo que con vencer la barrera del quinto partido tenemos para hacer fiesta.

Hay otro juego peligroso en casa, provocado por los anuncios que llegan por todas las redes.

¿Ustedes ya tienen su tarjeta de crédito? Para ustedes que sí leen luce como pregunta necia, pero la mitad de la gente aún no tiene uno de estos plásticos.

Los que sí contamos con este beneficio estamos súper endeudados, de acuerdo con cifras oficiales, y es un tema que se aborda poco en las ‘mañaneras’. Poco más de 24 mil millones de pesos que debieron cubrir los usuarios de tarjetas en abril se quedaron sin pago. Unos 8 mil millones de pesos más que en el mismo mes del año previo, para quien gusta de comparaciones.

Para ojos muy entrenados y para los poco entrenados, es un brinco tremendo. Casi 50 por ciento.

Yo veo mucha cerveza y muchas playeras nuevas. ¿Cómo va a quedar ese dato luego del torneo futbolero que se juega en este país? Por cierto, esto de las astringencias financieras no es exclusivo de esta nación aguacatera.

En Estados Unidos la gente también está endeudada. Es un asunto ‘mundialista’, si permiten la palabra. Eso es en el caso de la gente que sí pisa las banquetas.

Un lío más riesgoso es el de quienes suelen ver las calles de lejos: los administradores de fortunas parecen tener en estos días una atípica necesidad de sacar su dinero de inversiones riesgosas.

Revisen, digamos, el crédito privado, que no tiene una relación directa con los bancos y sus reglas, y que se puso de moda en el país vecino. Fondos como Apollo y BlackRock han limitado retiros después de recibir solicitudes de salida superiores a la liquidez disponible.

Eso refleja la tensión entre el dinero prometido a los inversionistas y la naturaleza poco líquida de estos activos.

El riesgo no es solo la liquidez: también persisten dudas sobre la valuación de los préstamos, porque muchos no cotizan públicamente. No hay alarmas aún. El sector no está necesariamente en una crisis, pero una ola de retiros más amplia podría forzar ventas, presionar valuaciones y restringir el financiamiento para empresas medianas.

Luego está la concentración de las inversiones. Muchos huevos en una canasta.

La IA nos ha hipnotizado. Y digo nos, porque tenemos una cuenta de Afore y ahí ustedes han invertido indirectamente en lo que tiene que ver con los centros de datos que hacen funcionar ChatGPT o Claude.

La tecnología ya representa una proporción récord dentro del S&P 500, casi 40 por ciento.

Pesa de forma desproporcionada en el desempeño bursátil de Estados Unidos.

Cuando un grupo pequeño de empresas concentra demasiado entusiasmo, capital y exposición, suele aumentar el nerviosismo y la probabilidad de una “corrección”.

Ha pasado antes. La fiebre ferroviaria del siglo XIX, las “Nifty Fifty” de los años setenta, cuando 50 empresas que parecían imbatibles concentraron inversiones, y la burbuja puntocom.

Atención: no advierto aquí de una nueva burbuja. Además, los trenes y el internet sí pagaron a la larga.

Deudas altas y atrasadas, concentración de inversiones, nerviosismo de inversionistas. Estamos en juegos peligrosos más allá de lo que sucede en la cancha, que nos distrae estas semanas.

Es un buen momento para sacar al mercado la novela “The Most Dangerous Games”, escrita por el ‘dios’ de YouTube, MrBeast, y el escritor James Patterson, un texto que no tiene relación con el sistema financiero.

Esperemos que nunca lo tenga, especialmente por la actualidad del título en una era en la que nadie quiere una nueva crisis financiera.

Gocemos, pues, con el pase de la Selección Mexicana a la siguiente fase y esperemos lo mejor en el torneo… y en la economía.

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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