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Incertidumbre económica y geopolítica
Opinión
Varios indicadores importantes advierten que el mundo se caracteriza por una incertidumbre en la economía global y en el escenario geopolítico. Esto conduce a que los gobiernos, los inversionistas y las empresas busquen la manera de protegerse.
Las previsiones de incrementos del PIB mundial y de países importantes se ven afectadas por la desglobalización que imponen los aranceles de Estados Unidos, los efectos inflacionarios de las dos guerras, la de Ucrania y la de Irán, y la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.
Las dificultades globales conducen a fortalecer a las agrupaciones regionales, que hacen que sus miembros se apoyen entre sí. Un ejemplo de ello es la creación por parte de países del grupo BRICS, que en su conjunto aportan el 35% del PIB mundial. Estamos hablando principalmente de China, India, Rusia, Brasil y Sudáfrica.
También se está creando, por las migraciones crecientes, un populismo nacionalista peligroso y una desconfianza en ascenso.
El capitalismo norteamericano, ahora con Trump, se ha convertido en un capitalismo oligárquico, en donde las élites con conexiones pueden influir en las decisiones del gobierno, vulnerando de esta forma el Estado de Derecho, que es la base para lograr mejoras sostenidas en el nivel de vida de la sociedad y tener instituciones sólidas.
El modelo de Trump choca con el que sostiene la Unión Europea, de gestionar a las instituciones y a la política hacia la consolidación del Estado de Bienestar. Esto conduce a una visible ruptura entre el gobierno norteamericano y las instituciones del gobierno de Europa.
Europa es hoy el único reducto importante de una democracia pluralista, liberal y social. La inmigración y el federalismo son las estrategias para mantener el sistema europeo de derechos y libertades. La unión fiscal y un presupuesto común son las condiciones para garantizar la sostenibilidad de la eurozona.
Por otra parte, China, que reequilibró su economía hace dos décadas con la apertura a la inversión nacional y extranjera, creó tasas de crecimiento económico de 9% de 1980 a 2020. Pero ahora se enfrenta al reto de que el consumo de los hogares está relativamente estancado. La promesa de los funcionarios de impulsar la demanda interna ha perdido credibilidad.
China es una potencia mundial, pero todavía no da el salto cualitativo de beneficiar substancialmente a su población. Es su talón de Aquiles.
Se estima que para el año 2030 la participación mundial de China en las manufacturas será del 45%. Esto agudizará un proteccionismo antichino de parte de Estados Unidos y Europa.