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No hay desplome de Sheinbaum: hay desgaste natural
Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times
En los últimos días, más de un comentarista ha señalado la baja en la aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum como indicio de que su gobierno está en crisis y de que la gente la abandona. Lo que sigue no es una defensa de su gobierno, sino un análisis de los datos que señalan una realidad matemática: en mayo no hay desmoronamiento sino el desgaste normal y predecible de cualquier gobierno en su segundo año.
Las encuestas presenciales en vivienda —las más confiables por su metodología— registran un respaldo que cualquier mandatario democrático envidiaría. De las Heras Demotecnia sitúa la aprobación en 72.0% en mayo, calificación promedio de 7.4 sobre 10 y un 55% que afirma que el gobierno da resultados. El Universal (Buendía & Márquez) registró 67.5% al 25 de mayo, con 26.0% de desaprobación. Reforma, cuya medición más reciente, en febrero, la ubicó en 72.0% frente a 24.0%, no ha publicado desde entonces.
Las demás encuestadoras confirman que la aprobación se estabilizó entre 68.0% y 69.0%: El Financiero cerró abril en 68.0%; para El Economista, Mitofsky registró 68.4% en mayo; Enkoll documentó la caída más pronunciada —siete puntos respecto a marzo—, ubicándose en 68.0% al 27 de mayo; CE Research midió 69.0% en mayo. Polls.mx promedió 69.0% al 4 de mayo.
¿Qué sostiene ese respaldo? Los ciudadanos separan a la persona de la gestión. Factométrica registra que un 72.4% percibe a Sheinbaum como líder capaz y un 58.0% la considera honesta. CE Research confirma que programas sociales y el aumento salarial son los principales motores de aprobación y que un 57.0% aprueba su manejo de la relación con Donald Trump porque considera que defiende la soberanía nacional.
Los focos rojos son reales, pero sectoriales. En corrupción, las opiniones negativas son mayoría: 59.0% en abril según El Financiero, que también registró una baja en la percepción favorable sobre el manejo de la economía, a 48.0%. En seguridad, la preocupación ciudadana avanzó del 44.0% al 51.0% como problema principal del país (Mitofsky para El Economista). La caída de mayo coincide con el caso de Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, a quien un 62.0% cree culpable de los delitos que se le imputan en Estados Unidos.
En los comparativos internacionales, Morning Consult coloca a Claudia Sheinbaum al frente de América Latina con 67.8% de imagen positiva, empatada con Bukele de El Salvador (67.5%), y muy por encima de Lula en Brasil (48.4%) y Milei en Argentina (34.8%), quien llegó a 60% en enero y acumula una caída de más de 25 puntos en cinco meses. Frente a los líderes globales, está en el mismo rango que Narendra Modi, primer ministro de la India, el mandatario con mayor aprobación en el mundo (68%), mientras que los del G7 gobiernan desde el sótano: Trump no llega al 37%, un mínimo histórico en ambos mandatos; Starmer, del Reino Unido, no supera el 24% y el francés Macron arrastra un mínimo histórico de 16%.
El fin de la luna de miel a un año y medio de gobierno es un fenómeno normal. El electorado es selectivo: castiga con rigor la corrupción y la inseguridad regional, pero mantiene un blindaje estructural hacia la presidenta Sheinbaum que la sostiene en el umbral de los dos tercios de aprobación. No hay colapso. Hay, como se anotó líneas arriba, desgaste natural.
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