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Opinión

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Pobreza y mediocridad económica de la mano

Es un estudio tan completo y detallado el que presenta el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que es una vergüenza reducir todo a la simpleza de los pobres que dejó Felipe Calderón.

Minimizar las causas puede ganar partidarios, pero no atiende a las causas del problema. Es llevar un asunto básico de la economía a las páginas de la política.

Los pobres de Calderón, como vergonzosamente se pudo leer en la prensa, son los pobres un país con estabilidad macroeconómica, pero con bajo crecimiento.

Hay dos crisis económicas y una inflacionaria, que en los últimos años aumentaron la cantidad de pobres en este país.

El quebranto económico de origen local de los años 1994-1995 provocó un deterioro terrible en el nivel de vida de la mayoría de la población, con especial efecto en las clases bajas y medias.

La gran recesión mundial del 2008-2009 y el disparo en el precio de los alimentos por esos años, como se puede notar en el índice inflacionario de la FAO, fueron otro duro golpe para la economía de los más pobres.

La crisis de los 90 era evitable. Sí, lástima, eso ya es historia. La gran recesión mundial no había manera de contrarrestarla, la política procíclica del gobierno calderonista fue polémica pero a la larga fue lo acertado. Y la inflación en el precio de los alimentos en todo el planeta vino a demostrar que la estabilidad macroeconómica es uno de los grandes aciertos de los gobiernos recientes.

El problema de la pobreza está más allá de estas crisis. Está en la falta de aprovechamiento de las temporadas de vacas gordas. El crecimiento promedio de la economía mexicana ha sido tan mediocre que no ha alcanzado para remontar la pobreza.

La prueba está en el dato del número de pobres durante el 2012 en comparación con el 2010. Medio millón de pobres más, pero porcentualmente más bajo por el aumento poblacional. Nada más mediocre que esta trampa de las estadísticas.

Una gran ventaja del estudio sobre la medición de pobreza que acaba de presentar el Coneval es que permite ver el fenómeno en diferentes áreas del país y entonces poder evaluar las políticas locales y su impacto en el tema.

La comparación por entidades también invita a la tentación de la simplificación partidista, pero lo mejor que se puede rescatar de la parcialización de los datos es que las entidades con mayor crecimiento económico promedio son las más exitosas en el combate a la pobreza.

Los estados con mayores programas de asistencia social redujeron el número de los más pobres. Los estados con mayor crecimiento económico mejoraron la condición económica de todos los sectores.

La pobreza que hoy más nos condiciona a seguir en esta situación de recuperaciones mínimas que se pierden repentinamente en crisis económicas es la pobreza política.

Las reformas energética y hacendaria no son para nada la panacea para este país. Sin corregir los boquetes de la seguridad social, sin combatir la impunidad, sin cambiar los esquemas de pensiones, no hay una sola reforma que alcance.

Por eso es que el asunto es mucho más grave que la coyuntura actual de la discusión petrolera.

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