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Milei, la puerta de emergencia frente al incendio kirchnerista
Milei era la única puerta de emergencia que tenían los argentinos para sortear al kirchnerismo.
El cinismo y la corrupción incentivaron a Sergio Massa a buscar la presidencia argentina: llegó al ministerio de Economía en julio de 2022 cuando la inflación mensual era del 7.4%; un año después, en agosto pasado la cifra ya estaba en 12.4%. La cifra anualizada rebasa el 140%: un golpe a los bolsillos de los argentinos.
¿En qué cabeza cabe que el ministro de Economía que entrega una de las peores gestiones del kirchnerismo pueda convertirse en candidato presidencial?
Massa decidió contratar al asesor en comunicación, el catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, para arrinconar a Milei en los debates. La capacidad histriónica de Massa logró duplicar su propia personalidad para vender el “cambio”: del Massa kirchnerista a un Massa reformista.
Los milagros de la comunicación suelen diluirse frente a jabonosas cifras de inflación.
Massa no era un candidato, en realidad es la síntesis y metáfora de dos décadas de corrupción del kirchnerismo y del fracaso de Alberto Fernández en los últimos cuatro años.
Cristina Fernández acumula imputaciones judiciales que se reactivarán el 10 de diciembre cuando pierda la inmunidad; Alberto Fernández está desaparecido. Viaja para distanciarse de la Casa Rosada.
Los episodios de corrupción del kirchnerismo simulan las parodias más grotescas que se recuerden en Argentina.
Imposible olvidar los sacos de dinero lanzados hacia el jardín de un monasterio. O qué decir del lavado de dinero de Cristina Fernández a través de un hotel en la Patagonia: siempre lleno de turistas fantasmas.
El miedo de los populistas son los golpes de la economía en contra de sus gobiernos. El voto es la consecuencia. Los dictadores pueden simular elecciones (Maduro), pero no logran vencer a la economía de mercado. En efecto, la economía también da golpes de Estado.
La mano invisible vota.
Dos personajes han contribuido a romper el empate técnico que marcaban las encuestas entre Milei y Massa: Mauricio Macri y Patricia Bullrich.
La coalición Juntos por el Cambio fue descarrillada en la primera vuelta. El propio Milei definió a Bullrich como montonera asesina de niños. Dos días después de la primera vuelta, ambos se abrazaron.
Milei admira a Macri. Ambos, Bullrich y el expresidente bracearon al ritmo que impuso Macri rumbo al balotaje. Harán alianza en el gobierno de Milei. Milei los necesita.
Macri venció al kirchnerismo a través de Milei. Todos ganan: Milei, Macri y Bullrich.
Javier Milei no es cualquier outsider de la política. En un personaje hecho de obsesiones e idolatrías: la economía, la clonación de su perro Conan, su hermana a quien llama “el jefe” y la creencia de que ya vio resucitar a Dios en tres ocasiones.
Milei será presidente, pero en realidad tomará las decisiones estratégicas del ministerio de Economía. Alguien le tendrá que ayudar a atender el resto de la administración pública.
Milei quiere llevar a Argentina a los modelos de macroeconomía que estudió en la universidad. Le costará trabajo porque encontrará reservas negativas entre 11 mil y 18 mil millones de dólares. Argentina ya no pude pagar plátanos a Bolivia y Ecuador.
Milei es la puerta de emergencia para escapar del peronismo, del populismo y la corrupción. Sinónimos.