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Apuestas chilangas

Alberto Aguirre | Signos Vitales
Entre el enojo y el desencanto, las autoridades de la Ciudad de México han transcurrido las semanas previas a la apertura de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Los eventos climáticos, pero sobre todo las protestas de las bases magisteriales por las leyes vigentes en materia de pensiones jubilaciones pusieron a prueba la modernización de la movilidad urbana impulsada por Clara Brugada.
Muy notorio fue el retraso en las obras de las líneas 2, 3 y 12 del SCT Metro. Muy presumido fue el refuerzo en el Tren Ligero y la ampliación de la red de transportes eléctricos. Muy lamentable, en el extremo opuesto, fue el intento de replicar en el perímetro A del Centro Histórico —sede del Fan Fest más imponente de este torneo— lo hecho en la prefectura de Shibuya de Tokio, como símbolo de limpieza, comodidad y seguridad, con la apertura de 17 baños públicos impolutos.
The Tokio Toilet se ha vuelto un símbolo de la reconocida hospitalidad japonesa. La apuesta chilanga era ofrecer 26 instalaciones de diseño exclusivo a los visitantes del primer cuadro de la capital, a cambio de una cuota de recuperación (7 pesos) simbólica. Para evitar malas experiencias y agilizar el cobro, se recurriría a los pagos digitales.
Dos de los 13 baño públicos integrados a la iniciativa TTT fueron ideados por el arquitecto Ban Shigeru, ganador del Premio Pritzker, quien acumula una larga experiencia en proyectos humanitarios. Su diseño con un vidrio inteligente es universalmente conocido por Perfect Days, la película del cineasta alemán Bill Wenders que en el 2023 ganó el premio Oscar a la mejor película extranjera.
La ajolotización de esos conceptos contó con el aval de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, pero la ejecución de sus subalternos resultó es una comedia de confusiones.
Acostumbrados a cumplir instrucciones al pie de la letra, más que a elaborar soluciones plausibles, consiguieron los baños inteligentes, pero erraron en la fórmula financiera que permitiera sufragarlos, pues ni el Fondo Mixto, ni la Autoridad del Centro Histórico tenían recursos y facultades para esas instalaciones. De una probable colaboración de la alcaldesa de la Cuauhtémoc, Alessandra Barrales, ni hablar.
Servimet pudo sufragar el costo de las unidades. Las pifias por el cobro quedaron exhibidas, hasta la memiza. Ni el SCT Metro, encabezado por Adrián Ruvalcaba, pudo con el paquete.
El gozo por los sanitarios inteligentes se fue al caño cuando no se pudo activar un sistema de pagos digitales. ¿El remedio? Los servidores capitalinos cobraron en efectivo. Iban a ser 26 de esos portentos, pero sólo cuatro milagrosamente están en funcionamiento.
Como los derechos de transmisión o la conectividad en la última milla del Estadio CDMX, las nuevas instalaciones sanitarias o la oferta de alojamientos de corta estancia requerían del apoyo de la iniciativa privada. Tarde y penosamente, las autoridades capitalinas lo entendieron.
El mejor ejemplo ocurre con el esfuerzo que conjuga a Visa y Getnet para que los lectores de acceso en el SCT Metro y la red del Metrobús puedan aceptar tarjetas internacionales en toda la red del Metro y Metrobús.
El plan piloto, activado las primeras dos semanas de junio, registró pagos con tarjetas VISA emitidas en 78 países distintos. La llegada masiva de aficionados al Estadio CDMX ni siquiera pudo ser obstruida por la disidencia magisterial, aunque en la jornada inaugural de la Copa Mundial FIFA 2026, las opciones de cortesía dispuestas por las autoridades capitalinas interrumpieron su servicio, por los bloqueos de la CNTE. Aquella mañana del 11 de junio, medio centenar de unidades nuevas de trolebuses rodaron vacías por Avenida de la Imán y en las inmediaciones de Perisur.
Quedó demostrado que los viajeros internacionales esperan experiencias de pago ágiles y digitales desde el momento en que llegan a una ciudad. Y que la CDMX aun no está lista en la adopción de nuevas formas de pago en espacios de uso cotidiano.

