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Opinión

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Los límites de la tolerancia

En el México del siglo XXI, los ciudadanos debemos establecer un rotundo no al odio o a la discriminación de cualquier tipo.

Para mí el barullo comenzó en Twitter. Comencé a leer mensaje tras mensaje quejándose sobre un personaje que, en verdad, yo creía que ya ni figuraba. En pocas horas no sólo me enteré de que el personaje en cuestión no sólo sigue existiendo, sino que además tiene un programa diario por las mañanas en Canal 4. Su nombre es Esteban Arce, y el programa, Matutino Express.

Para todos los que crecimos en los años 80 y 90, Arce es un nombre conocido. Es de esos tipos a los que se les quiere o se les alucina, siempre ha sido así. Durante muchos años, su programa El Calabozo era de los pocos que le hablaba a una generación de jóvenes que no se veía reflejada en la programación de ninguna de las dos grandes televisoras.

Era irreverente, mal hablado, políticamente incorrecto y poco reflexivo. Parte central del programa consistía en burlarse de cualquier persona que fuera diferente a él: al moreno por moreno, al gordo por gordo, al enano por enano, al pobre por pobre y a la fea por fea. Entonces nadie decía nada. A lo más que llegábamos era a decir algo así como ahora sí se pasaron … pero el público se reía. Los agraviados apagaban la televisión y rumiaban su ofensa en soledad. Fin de la historia.

Hoy las cosas son distintas. Los parámetros de lo aceptable y lo inaceptable se han transformado probando que personas como Arce ya no caben tan fácilmente en nuestra democracia. Para todos aquellos que no sepan lo que sucedió hace algunos días, el conductor de televisión usó siete minutos de tiempo aire para dar rienda suelta a su homofobia y relacionando la homosexualidad con las drogas y otros problemas . Hay mucha degeneración y hay mucha droga, mucha droga , decía mientras entrevistaba a una sexóloga. Tú como sexóloga debes saberlo, no es normal , concluía Arce visiblemente agitado.

Una vez que el escándalo llegó a las redes sociales de Internet, distintos grupos comenzaron a organizarse para poner quejas en contra de Arce ante el Conapred. Esta vez, la irresponsabilidad y la actitud ofensiva e intolerante del conductor va a tener consecuencias. El propio Emilio Azcárraga, probablemente cansado de que le llovieran comentarios en contra del conductor en su cuenta de Twitter, decidió dar a conocer la verdadera cuenta de Arce. Ojalá que en los próximos días veamos a Televisa dar un paso más, reprimiendo públicamente al conductor, como hace poco lo hizo la BBC con su famosísimo conductor Jonathan Ross. Ross, infinitamente más refinado que Arce, bromeó: Si tu hijo quiere poner a Hannah Montana en su reproductor MP3, deberías quizá pensar en darlo en adopción antes de que traiga eh… a tu casa… eh a su ‘pareja’ .

Por ese comentario, la BBC lo suspendió 12 semanas sin derecho a sueldo. Para regresar a su programa –que por cierto es de los más vistos en el horario nocturno- Ross se disculpó públicamente.

El caso de Esteban Arce no ha terminado. Esto no es una cacería de brujas, pero es importante que no lo dejemos pasar como si nada. Tampoco es una cuestión de libertad de expresión. En cualquier sociedad, la tolerancia frente a la intolerancia tiene sus límites. Hay cosas que son simplemente inaceptables. En el México del siglo XXI, los ciudadanos debemos establecer un rotundo no al odio o a la discriminación de cualquier tipo.

Debemos también ejercer nuestra fuerza para hacerle entender a los medios de comunicación que lo que alguna vez fue aceptable –por principio o por omisión– ya no cabe en la forma de convivencia democrática que hemos construido con muchísimo esfuerzo en nuestro país.

afvega@eleconomista.com.mx

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