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Lo que Videgaray quiso decir
El comunicado de Relaciones Exteriores hay que leerlo a través de números no de palabras.
Luis Videgaray no quiere malas interpretaciones durante las horas bajas por las que pasa la relación con Estados Unidos.
Pocas horas después de que Roberta Jacobson anunciara su salida inminente de la embajada estadounidense en México, Videgaray envió un comunicado poco habitual en el proceso de beneplácito. Sin perder tiempo, es decir, en el primer párrafo, su vocería anuncia:“el pasado sábado 17 de febrero, durante una conversación telefónica, el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, informó al canciller Luis Videgaray que la embajadora de la Unión Americana en nuestro país, Roberta Jacobson, había presentado su renuncia al cargo, por lo que le anunció que en breve solicitaría al gobierno de México su beneplácito para el nombramiento de un nuevo embajador”.
En efecto, entre el 17 y 20 del pasado mes pasaron pocas horas. “Dicho beneplácito fue oficialmente solicitado el martes 20 de febrero y el pasado lunes 26 de febrero la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) notificó al Departamento de Estado de Estados Unidos que el beneplácito será otorgado”, anunció a través del comunicado.
Lo que quiso decir Luis Videgaray es que la renuncia o destitución de Jacobson nada tuvo que ver con el choque que tuvieron los presidentes Trump y Peña Nieto el 20 de febrero.
El proceso de beneplácito contiene una serie de gestos diplomáticos importantes. En este caso, la secretaría de Estado avisa a Relaciones Exteriores su decisión de renovar a la persona de más alto nivel que tiene en México. Ocurrió el sábado 17 de febrero. No es difícil pensar que Tillerson le adelantara a Videgaray el nombre del sucesor de Jacobson.
El siguiente paso es la petición del beneplácito. De acuerdo al comunicado de la SRE, ocurrió el 20 de febrero. (Por la filtración que Jacobson o Videgaray hizo al periódico Reforma, se trata del empresario Ed Whitacre). Fue el día de la llamada telefónica entre Trump y Peña.
Generalmente no se hace público el beneplácito del país que recibirá al nuevo embajador, es decir, el comunicado que la SRE publicó no era necesario darlo a conocer. La comunicación siempre se da bajo canales diplomáticos. Sin embargo, Videgaray lo hizo para esclarecer causas y efectos a través de fechas.
Una vez que se otorga el beneplácito, Trump llevará al Senado su propuesta, es decir, el nombre de Ed Whitacre. Como México ya le otorgó el beneplacito, “le quita talking points a los demócratas y a la prensa liberal”, me comenta un amigo diplomático.
Es probable que la alarma haya sonado en el piso 22 de la torre de la cancillería después de que The New York Times cabeceara la nota sobre la renuncia de Jacobson de la siguiente forma: “La embajadora de Estados Unidos en México presenta su renuncia en medio de tensiones”.
En sentido estricto del tiempo, la noticia de la renuncia o despido de Jacobson sí ocurre en medio de tensiones.
La peor noticia que Jacobson recibió en 2016 fue la derrota electoral de su amiga Hillary Clinton. Como profesional de la diplomacia y su cariño por México, Jacobson aguantó 13 meses bajo el mandato de Trump. Ahora, compró una casa en México para no romper raíces.