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La salud, pretexto para obstaculizar el comercio
El cuidado y protección de la salud de una población es una obligación social básica y prioritaria de cualquier gobierno. Siempre será un objetivo noble y a ningún gobierno de ningún país se le puede achacar que tome medidas para proteger el bienestar y la salud de sus habitantes.
El problema es que en la historia reciente ha sido cada vez más frecuente que algunos países lleguen a utilizarlo como argumento para imponer medidas proteccionistas a fin de evitar así la competencia de productos provenientes de otras economías. Eso es proteccionismo el cual está estrictamente prohibido si dicha economía ha firmado el pacto multilateral para ser miembro de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Estas medidas no arancelarias vienen desde la década de los 90s y se fueron haciendo cada vez más comunes, al grado de que la Organización Mundial de Comercio (OMC) viene dándole fuerza a un instrumento específico para plantear y discutir estos casos que van contra el libre comercio mundial.
Este instrumento se conoce como acuerdo OTC y es básicamente un foro para el examen multilateral de medidas no arancelarias en forma de Obstáculos Técnicos al Comercio.
Lauro Locks, es uno de los consejeros que llevan dicho instrumento OTC dentro de la OMC y hace unos días participó en el seminario internacional dentro de Vector Pharma que organiza anualmente la Asociación Nacional de Fabricantes de Medicamentos (Anafam) en la ciudad de México.
Locks hizo ver que el intercambio comercial en el mundo se ha vuelto tan complejo que actualmente el principal problema no son la imposición de aranceles por importación como sucedía hace algunas décadas; sino más bien el verdadero reto son las medidas no arancelarias, es decir las medidas que toman los países asumiendo razones de políticas sociales (como las de salud), de seguridad o cuidado al medio ambiente, que podrían afectar el comercio pero que podrían ser justificables.
El desafío para el OTC es que se delimite claramente si hay razones comerciales detrás de alguna medida nacional aparentemente social. El problema, dice Locks, es cómo separar el objetivo legítimo de tener medidas de salud y cómo separarlo de una intención proteccionista.
El acuerdo OTC ha recibido ya unas 18,000 notificaciones de este tipo de medidas y una tercera parte son del ámbito de la salud. La gran mayoría proviene de países en desarrollo reclamando por medidas proteccionistas de países desarrollados. Puede ser un indicador de que los países están regulando mucho o son más estrictos en el ámbito de la salud, pero también de que están utilizando este argumento para cerrar su frontera a productos de otras economías.
El comité de OTC negocia un documento llamado Buenas Prácticas Regulatorias y lo que se busca es tener un conjunto de lineamientos acerca de cómo los miembros de la OMC deberán regular el área sanitaria de manera que siempre respeten los parámetros del OTC.
En la elaboración de esta guía, México ha participado con varias sugerencias. El objetivo es tener una guía de cómo se regula en materia sanitaria que pueda ser útil para no violar el OTC. Una idea es que antes de emitir la regulación o implantar algún cambio importante, el país tenga que someter ante OTC una evaluación de impacto regulatorio para decidir si deberán regular o no.
Entre varios puntos interesantes que expuso Locks ante cientos de asistentes, incluidos los directivos de la industria farmacéutica latinoamericana, es que los países de economías en desarrollo son los que más han presentado notificaciones por supuestas medidas no arancelarias violatorias del libre comercio (China que es miembro medio nuevo ha presentado 500). Y de América Latina los más activos han sido Brasil con 224 y Chile con 133, aunque México no se queda atrás con 44 notificaciones.
@maribelrcoronel