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Opinión

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La línea en la arena de P.J. Harvey

Es muy probable que hace cinco años P.J. Harvey haya alcanzado la cima de su todavía joven carrera musical. Después de ensayar estilos, géneros y colaboraciones, encontró con Let England Shake una recepción casi unánime. Ganó el premio Mercury al mejor álbum del Reino Unido, estuvo en los primeros lugares de las listas de la crítica especializada y recibió la Orden del Imperio Británico.

El disco recreaba la experiencia sanguinaria de las trincheras de la primera guerra mundial, con un tono irónico que contrastaba los horrores de la guerra con su conversión en leyendas de honor y patriotismo.

Harvey debe haberse enfrentado al viejo dilema de los artistas que deben seguir adelante después de una obra maestra. ¿Qué presentar a continuación? Si exceptuamos a esos creadores que todo el tiempo están trabajando y ya van avanzados en su siguiente proyecto cuando el anterior apenas está alcanzando la etapa de publicación, cualquier creador que se tomó una pausa y enfrenta la página en blanco después de un gran éxito, se hace de alguna manera la pregunta. El éxito elevó las expectativas. Todo lo que haga a continuación será comparado con lo anterior.

Harvey se decidió un enfoque más ambicioso. Sumó a su compañero de trabajo Seamus Murphy y emprendió una serie de viajes por territorios en guerra, afectados por la guerra, o donde se toman las decisiones bélicas. Viajó por Kosovo, Afganistán y Washington. Murphy tomó fotos y preparó una película. Harvey se documentó y escribió poemas y canciones.

La primera entrega de este trabajo fue el libro El hueco de la mano (Sexto Piso), del que hablé en este espacio en noviembre pasado. Un libro que recopilaba los poemas y canciones de Harvey con fotografías de Seamus. La segunda, es el esperado álbum de Harvey: The Hope Six Demolition Project.

Durante semanas, Harvey grabó el disco en London Somerset House, en un estudio separado de la calle por un vidrio, a la vista del público, cual mago que se sube las mangas mostrando que no tiene trucos ocultos.

Al leer el libro sin la referencia musical, el efecto es muy distinto al que produce escuchar la voz aguda y sublime de Harvey trasegando sus historias. Algunos críticos han dicho que el disco se percibe como si fuera una serie de despachos periodísticos desde el frente. Si las imágenes de Murphy en el libro se percibían como fotoperiodismo, esta versión casi asegura que Harvey inventó el género del fonoperiodismo, cantando desde el frente sus reportes. Excepto que algún historiador podría apuntar a los juglares y una tradición medieval para transmitir noticias de tierras lejanas a través de la música.

Lo cierto es que Harvey ha puesto en un brete a más de un crítico musical, que con esta entrega se ve obligado a apuntar si las ideas e imágenes de las canciones dan en el blanco o fallan en su intención. El disco de Harvey lleva el pecado de tener mensaje , de tomar una posición política. Como si al mirar las trincheras de la primera guerra mundial, la cantante ya no hubiera sido capaz de quitar los ojos de la injusticia del mundo.

En ese sentido, su disco es un trabajo complementario (en estilo y tema) al previo. Aunque cuando la ironía se enfoca en temas actuales, pierde un poco de la fuerza que conseguía confrontando las verdades históricas del imperio británico. Aún así es memorable, y tiene momentos espléndidos.

Harvey ensaya nuevamente un repaso de géneros, pasando del rock al blues, un guiño de jazz, los mantras y las repeticiones corales, junto a grabaciones en vivo y otros recursos estilísticos que hacen que sus arreglos sean complejos y difíciles de clasificar.

En A line in the sand, Harvey relata las desventuras de un voluntario humanitario: We got things wrong, but I believe we did some good (Fallamos en algunas cosas, pero creo que ayudamos un poco). La frase le queda como anillo al dedo a The Hope Six Demolition Project. Si el arte con mensaje bordea peligrosamente cerca de ser clasificado como propaganda, es una línea en la arena que Harvey cruza sin problemas, porque su única ideología es señalar la injusticia y el dolor, y porque no se siente dueña de las soluciones del mundo, al contrario. En sus mejores momentos su música nos señala precisamente los matices y complejidad que implica intentar corregir la injusticia.

Descargar: The ministry of defence, The Wheel, y Dollar, Dollar.

Twitter @rgarciamainou

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