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Huellas de carbono y agronegocios
Actualmente, los consumidores buscan que los productos que compran sean proporcionados por empresas que no afecten el medio ambiente o que proporcionen beneficios ambientales, como los denominados proyectos verdes o proyectos de mitigación.
Estos proyectos permiten reducir las emisiones de bióxido de carbono (CO2) a la atmósfera (lo que se conoce como huellas de carbono). De esta forma, se busca contribuir a no acelerar el proceso de calentamiento de la tierra.
Por ejemplo, en España se cuenta con una herramienta de cálculo y de la verificación de los resultados para que los productores y consumidores conozcan la contribución y reducción de CO2 de su consumo de productos agropecuarios.
Así, las empresas de la agroindustria conocen su huella de carbono y se comprometen a reducir la emisión de GEI. La herramienta se ha implementado en tres productos piloto: aceite de oliva virgen extra, vino y tomate cherry.
La preocupación internacional por el cambio climático ha motivado a las organizaciones e instituciones a tomar medidas al respecto.
Tal es el caso del Protocolo de Kyoto de 1997 donde se implementaron mecanismos como: comercio o intercambio de emisiones; implementación conjunta y Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL).
Los proyectos que postulan al MDL deben reducir o capturar Gases de Efecto Invernadero (GEI); contribuir al desarrollo sustentable del país, y proporcionar beneficios ambientales, sociales, económicos, de transferencia tecnológica o de cambios culturales.
En el 2008 se reportaron 3,700 proyectos registrados en el MDL en las regiones menos desarrolladas del mundo, 726 se ubican en América Latina y el Caribe con reducciones certificadas de 15% del total.
En México, uno de los proyectos que se está desarrollando en el ramo pecuario MDL consiste en la utilización de biodigestores para controlar la descomposición del estiércol en granjas porcinas.
Otros casos destacados de Proyectos MDL que se desarrollan en América Latina y Centroamérica son: producción y uso de etanol, captura de carbono mediante la modificación de prácticas agrícolas y expansión de plantaciones forestales, planificación integral del transporte, uso eficiente de la energía, mercado de energías renovables, entre otros.
Por todo lo anterior, es posible afirmar que las tendencias mundiales han abierto una gran oportunidad para los agronegocios.
Ejemplos de lo anterior se encuentran en el sector pecuario con el sistema silvopastoril y su potencial de captura de carbono en tierras degradadas o sobrepastoreadas que pueden ser restauradas a un nivel de mayor productividad.
Además, se tiene el servicio de secuestro de carbono por proyectos de plantación de bosques y la producción de bioenergéticos (etanol y biodiesel).
Finalmente es posible mencionar el sistema de labranza de conservación en la agricultura, que aprovecha de manera sustentable la materia orgánica para beneficio agrícola y forestal, entre otros.
*Verónica Páez Rivera es especialista de la Subdirección de Centros de Desarrollo Tecnológico. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.
vpaez@fira.gob.mx