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Opinión

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El chicle orgánico

La producción de látex mexicano es de aproximadamente 450 toneladas por año y en México se genera, principalmente, en 54 ejidos de Campeche y Quintana Roo. Los productores mexicanos y guatemaltecos son los proveedores del mercado mundial de chicle natural. Lo que significa producir alrededor de 800 toneladas al año para los principales países consumidores como Italia, Japón, Corea y Singapur.

Sin embargo, antes de lograr este importante posicionamiento en el mercado, la producción de chicle natural enfrentó una crisis derivada del incremento del uso de polímeros para elaborar goma sintética, lo que provocó una caída de la producción de chicle en México de 6,000 toneladas, 30 años atrás, a 100 toneladas que se producían en promedio durante los años noventa.

Ante este panorama, fue necesaria una reestructuración. Así surgió el Plan Piloto Chiclero, el cual impulsó al sector y propició que las cooperativas se integraran en 1998, con lo cual la extracción del chicle recuperó su importancia económica y despertó el interés de los productores de toda la zona maya.

Las cooperativas chicleras crearon una entidad coordinadora que ha ayudado a administrar la producción y a organizar la logística, las finanzas y la comercialización de los productos de sus integrantes.

Una vez organizados, los productores se acercaron a FIRA para ser apoyados con financiamiento y capacitación técnica, lo que les permitió desarrollar una cadena productiva.

Ésta se convirtió en una de las estrategias que forman parte del sistema organizativo y financiero que los productores de chicle de Quintana Roo han desarrollado exitosamente en los últimos 15 años.

Hoy en día existen fondos de capitalización creados con parte de las utilidades de cada cooperativa y permiten la compra del chicle a sus socios.

Asimismo, la organización les ha permitido presentar al chicle como un producto terminado y que en la actualidad se distingue por ser la primera goma de mascar orgánica que se vende en Europa y Asia.

De igual forma, las selvas de esta región han logrado conservarse gracias a la producción del chicle, ya que se combina con la explotación forestal regulada por programas de manejo ejidal y así se desalienta la deforestación.

Finalmente, los productores de chicle de Quintana Roo han logrado exportar casi 100 toneladas de chicle natural y sus ventas suman más de 28 millones de pesos. Nada mal.

*Fredy Vergara Cumi es Promotor de FIRA en la Residencia Estatal Quintana Roo. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. fcvergara@fira.gob.mx

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