Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

El Banco de México, la salida en el control de tasas

Enrique Campos Suárez

Los partidos políticos se enredaron con el bombazo político de proponer controlar las tasas de interés y las comisiones de algunos productos bancarios, como las tarjetas de crédito.

Radicalismos aparte, la mayoría de los legisladores cayeron en la cuenta que controlar precios provocaría más problemas que beneficios. Pero ya están ahí y tienen que encontrar una salida digna, y el Banco de México se las puede dar.

Los más entusiasmados con ponerle topes a la banca son los senadores priístas. El impacto de una medida así, en plena época electoral abonaría, calculan, a sus intenciones de conseguir la mayoría en la Cámara de Diputados. Por lo visto, a cualquier costo.

Durante las últimas dos semanas, incluso durante la Convención Bancaria de la semana pasada, los legisladores se han reunido con los representantes de la banca para discutir sobre los mecanismos que puedan, efectivamente, bajar el costo del dinero. Pero, sin imponer controles a ese mercado. Hoy mismo se reunirán banqueros y legisladores porque la presión es que este tema se dictamine este mismo miércoles.

Legisladores del PRD han propuesto una salida mucho más moderada que pasa por el aumento de atribuciones al Banco de México para que pueda regular el cobro de comisiones que cobran las instituciones de banca privada. Un control que aplicaría una autoridad que sabe muy bien lidiar con los hombres del dinero.

Se ha convertido en una tradición de las convenciones bancarias que en el discurso del gobernador del banco central haya una referencia muy firme a ese tipo de temas sensibles para los banqueros, como las altas tasas de interés, o las elevadas comisiones, o la falta de cobertura de la banca, o la falta de créditos suficientes, en fin, asuntos que hacen sudar a los miembros de la ABM mucho más que el sol de Acapulco. Por ello, algunos banqueros ya conocen el momento del discurso del Gobernador del Banco de México como la hora del regaño. Sí, pero un regaño sin dientes. Por eso hay senadores que quieren poner algún garrote en la mano del banquero central.

En esta pasada convención no pasó desapercibida de la mirada de Guillermo Ortiz, la discusión de las tasas de interés. Dijo Ortiz: Hay que empujar y no quitar el dedo del renglón para que bajen las tasas de interés y comisiones . Sin embargo, su oposición al establecimiento de precios controlados, tasas fijas o topes, fue rotunda. Su argumento (como lo platiqué aquí la semana pasada) es que se cerraría el mercado bancario para los más pobres, que tendrían que buscar financiamiento con los intermediarios no regulados o informales, como el caso de las casas de empeño.

El PRI corre el riesgo de quedarse solo en ésta, lo que seguramente no le conviene. Situarse del lado radical podría no aumentar sus simpatías necesariamente. Basta con que se acuerden que pasaba cuando los productos básicos tenían precios controlados: simplemente había escasez.

Va ganando, entonces, adeptos la posición intermedia del PRD, que no implica poner la bota regulatoria sobre el cuello de los banqueros, como amenazaron algunos priistas. Si no, dotar al banco central de herramientas para que, ahora sí todas esas palabras de Guillermo Ortiz sobre lo que no han hecho los banqueros las pueda poner en práctica.

Están en campaña. Pueden declarar con estridencia, como el perredista Carlos Navarrete que dijo: Los señores banqueros son unos tiburones Nos muerden por todos lados, son como pirañas; cobran por todo: por los intereses, servicios, pagos, cheques, por disposición en los cajeros. No pueden quejarse de que no los toquemos porque son de los que tienen las tasas más altas de ganancia en México, comparado con sus países de origen .

Pero deben legislar con prudencia, conocimiento y madurez.

LA GRAN DEPRESIÓN

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas