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Opinión

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Cómo debe la administración pública afrontar la “nueva normalidad”

Foto: Reuters

En México tendremos que afrontar una nueva realidad, no normalidad, ya que nada volverá a ser igual; lo que se hará normal, por desgracia, es que siga habiendo contagios y defunciones. Es necesario acostumbrarnos, aprender a vivir con el coronavirus poco a poco, hoy sabemos que con control podemos, ello implica políticas públicas claras y oportunas, pero sobre todo el compromiso de todos los habitantes de este gran país, para detener la propagación de la pandemia, al actuar con responsabilidad, humanidad y haciendo comunidad, con el uso responsable del cubrebocas, guardando la sana distancia en todo momento y el lavado de manos constante.

La pandemia desencadenará cambios radicales en la conformación mundial y la vida nacional, acelerará la innovación tecnológica y la cultura digital, alterando la economía mundial y nacional, redefinirá la forma de relacionarnos e interactuar, las necesidades y comportamiento; así como una nueva relación entre el gobierno, en sus tres órdenes de gobierno, y el ciudadano.

En la administración pública nadie estaba preparado para una crisis de estas dimensiones y están enfocados en responder a la crisis inmediata, es necesario que equilibren simultáneamente objetivos a corto, mediano y largo plazo, bajo un enfoque en tres fases:

1ª. Fase de inmediatez

Abarca la resolución del día a día, al responder a los desafíos y amenazas inmediatas, manteniendo la continuidad de las operaciones, sosteniendo la administración actual, maximizando la fuerza laboral y recursos materiales, siguiendo los protocolos sanitarios para salvaguardar la integridad de los colaboradores y la ciudadanía, gestionando la crisis y la situación financiera a corto plazo; así como la gestión de la cadena de suministro, y la revisión de disputas contractuales y legales.

2ª. Fase mediata               

Responder a las necesidades y desafíos de mediano plazo, a los nuevos retos y oportunidades identificadas en el ámbito de su competencia; donde habrá necesidades y propuestas diferentes con normas, reglas y actores diferentes. Esta se tendrá que afrontar con resiliencia gubernamental, que permita estar preparados en caso de la crisis continúe.

3ª. Fase Prospectiva

Implica establecer los retos a largo plazo, proyectando el futuro con base en el panorama más allá de la crisis y respondiendo a la transformación y a las oportunidades en un panorama competitivo para formular planes de gobierno y eficientar las políticas públicas.

Hacer la proyección de estos 3 escenarios ayudara a los gobiernos a comprender los cambios que se avecinan, organizarse y tomar medidas alineadas a las necesidades reales.

La administración pública debe lograr desempeñar la función pública a través de una nueva dinámica que dependerá de lo siguiente:

  1. Análisis de la situación y programa.
  2. Que la función que desempeñen y la prestación y/o servicio, sean parcial o totalmente compatibles con el trabajo a distancia.
  3. Contar con instrumentos técnicos, que faciliten la trazabilidad, asignación, seguimiento y monitoreo de actividades, como Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), plataformas, equipos informáticos, correo institucional, firma  digital, sistema integral de gestión, opciones de teleconferencia, video llamadas, etc.
  4. Capital Humano, con la capacidad de adaptación y disponibilidad.
  5. Comunicación efectiva.

Todo ello implicaría la simplificación de procesos de accesibilidad, atención y calidad en la atención ciudadana, haciendo énfasis en la transparencia, el uso eficiente de recursos, una métrica de resultados, y la digitalización del proceso.

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