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Opinión

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Burbujas y banca central

El banco central debe y puede usar sus herramientas de política para inhibir y/o desinflar burbujas que generen un riesgo sistemático.

S egún el Financial Times, los principales banqueros centrales y financieros privados del mundo se reúnen este fin de semana en Basilea para revisar un reporte del Banco Internacional de Pagos, que advierte sobre el regreso a los mercados del excesivo apetito por riesgo que desató la crisis financiera.

De ésta y otras reuniones similares emergerán algunas conclusiones, y la certeza de que se ha aprendió una lección. Sin embargo, esto me recuerda la escena final de la película Burn after reading de los hermanos Coen, en la que después de recibir las conclusiones de un caso, el director de la CIA se esfuerza por encontrar una lección, que no encuentra porque en realidad no sabe qué fue lo que pasó.

Tres grandes burbujas han caracterizado a los mercados financieros de los últimos 20 años. En los 90 y a principios del nuevo siglo, el auge de la inversión de portafolios en los economías emergentes, México, Argentina, Rusia, Brasil, Asia, y el boom de las acciones estadounidenses, especialmente en el índice Nasdaq. La burbuja más reciente es la del mercado de vivienda de EU y de otros países desarrollados, generada por la innovación y/o desregulación de los mercados de crédito, particularmente el de Derivados Estructurados. Más atrás está la madre de todas las burbujas, la de bienes raíces de Japón. Veinte años después del colapso, sus efectos negativos todavía se sienten en la economía japonesa.

El desarrollo de estas burbujas y su posterior desplome en los mercados de bienes raíces, crédito y capital, generan efectos sistemáticos y de primer orden sobre la economía. Aunque también es cierto que muchas burbujas surgen y desaparecen en algunos sectores o regiones de la economía sin generar efectos relevantes. Incluso la burbuja que terminó en el crack bursátil estadounidense de 1987, no tuvo efectos importantes sobre la economía. No todas las burbujas son importantes.

¿Debe, puede el Banco Central (BC) evitar, inhibir y/o desinflar burbujas? Se trata de una pregunta relevante, cuya respuesta no es obvia. La primera dificultad es identificar la burbuja; ex-post es fácil, pero es prácticamente imposible ex-antes cuando al menos en una primera etapa el aumento del precio de un activo refleja tantos factores fundamentales positivos, así exuberancia irracional que finalmente lo llevara a un nivel inapropiado. Lo anterior, su experiencia en el manejo del crack del 87 y sobre todo su fe en el laissez fair llevaron a Greenspan a formular su desacreditada doctrina, según la cual el rol de la política monetaria no es reventar burbujas, sino contribuir a la limpieza después de su colapso.

Aun en el caso de que la burbuja se haya identificado con claridad, el BC enfrenta limitaciones. De un lado están sus instrumentos -la tasa de interés de corto plazo fundamentalmente-, afectan a todos los sectores. Así que al intentar desinflar la burbuja con la tasa de interés, el BC genera un daño colateral al resto de la economía. Sin embargo, el BC puede utilizar su rol de regulador del mercado financiero y junto con el gobierno diseñar una política antiburbuja. Otra limitación es el contexto político. Generalmente, la burbuja es popular, tiene apoyo importante de aquellos que se benefician de ella. En el caso de la burbuja de crédito, los compradores/vendedores de casas, los políticos y los empleados de las instituciones financieras.

En resumen creo que a pesar de las limitaciones que enfrenta el BC, éste puede y debe utilizar todas sus herramientas de política para inhibir y/o desinflar burbujas que generen un riesgo sistemático. Pero ni la mejor regulación posible ni la mejor política monetaria evitarán que se formen nuevas burbujas.

rfeliz@eleconomista.com.mx

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