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Albert Camus
Libera tu cerebro, habla lenguas ,
D. Bonhoff, Die Wahrheit.
Hoy, hace 100 años, el 7 de noviembre de 1913, nació Albert Camus. Uno de los grandes escritores de la posguerra, anunciando que una época terminó y otra no llega, aun ahora. En 1957, a los 44 años, le fue otorgado el premio Nobel. Es el más joven en haberlo recibido, entre los comentarios malévolos de Sartre, Simone de Beauvoir y de muchos otros. Nadie, por lo visto, se libra de la envidia.
Nació en Argel, de padres franceses, un pieds-noir. El padre murió durante la Primera Guerra. La familia, muy pobre, era sostenida por la madre, analfabeta, con un ascetismo afilado. Un estado de inocencia, escribirá Camus en El primer hombre, su novela póstuma, que fue encontrada en su portafolio, cuando el 4 de enero de 1960, Gallimard, su editor y de tantos otros, perdió el control del vehículo en que viajaban, se estrelló contra un árbol y Camus perdió la vida.
Para el niño pobre, ir a la escuela era entrar a otro mundo. Desde el primer día, su maestro descubrió que aquel niño poseía un talento único y vivía en la imaginación de la escritura, el dibujo y la música, convirtiéndose desde entonces en el personaje que lo guiaba, estimulándolo a seguir el bachillerato y, luego, la carrera de profesor de Filosofía y de periodista. Unos días después de haber recibido el Nobel, Camus le escribió: Querido señor Germain: ( ) Sin usted, sin esta mano afectuosa que usted tendió al niño pobre que yo era, sin su enseñanza y su ejemplo, nada de esto habría sucedido .
Camus publicó El extranjero en 1942, una novela desconcertante, pura fuerza de una escritura hecha de sol y viento, y del cuerpo de Argel, argile, barro ligero. Vivir, une trêve mélancolique, una tregua melancólica. Ese mismo año escribió El mito de Sísifo, un manifiesto en favor de la vida-potencia del singular, que aún hoy mantiene toda su fuerza. Todas las vidas se valen. No hay una mejor que otra. Todas merecen ser vividas. En 1947, La peste, invocando la gratuidad del velar en el vivir-juntos, se convirtió en lectura obligada de los que creen que las cosas pueden ser de otra manera. En 1951, El hombre rebelde, completó ese círculo roto. Su teatro, en varias derivas. Maurice Blanchot, escribió que Camus ante todo evita enseñar nada . Leer, sólo leer.