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Bolsas mexicanas tienen dos de tres semanas a la baja

El volumen de operación, pese al feriado estadounidense, fue el doble que el promedio de las pasadas 100 jornadas.

La Bolsa Mexicana de Valores tuvo una semana negativa. foto ee: gilberto marquina

Los principales índices accionarios de México terminaron la sesión del viernes en sentido negativo, atentas al panorama comercial local y al geopolítico internacional, en un día de volumen extraordinario por la operación de derivados.

El principal índice de la Bolsa Mexicana de Valores, el S&P/BMV IPC, perdió 0.82% a 67,705.37 puntos y el FTSE-BIVA, de la Bolsa Institucional de Valores, bajó 0.88% a 1,360.44 enteros.

Las canastas accionarias registraron su mayor baja en al menos siete días, lo cual fue suficiente para llevar a la semana a terreno negativo, lo que la convirtió en la segunda negativa de las últimas tres. El IPC perdió 0.37% y el FTSE-BIVA cayó 0.50 por ciento.

El volumen de operación, pese al feriado estadounidense, fue el doble que el promedio de las pasadas 100 jornadas, debido al vencimiento trimestral de derivados en México, así como los ajustes que surgieron del mismo evento en Estados Unidos, conocido como Triple Witching y que suele disparar el volumen de operaciones, que ocurrió el jueves.

Laura Torres, directora de Inversiones en IMB Capital Quants, dijo que la sesión del viernes estuvo fuertemente condicionada por la asincronía operativa global derivada del feriado en Estados Unidos, lo que generó un escenario de baja liquidez general o mercado seco que amortiguó temporalmente los riesgos geopolíticos y macroeconómicos de fondo.

Explicó que en el panorama exterior, los inversionistas asimilaron una combinación de tensiones en Medio Oriente marcadas por la reactivación y posterior acuerdo de alto al fuego en el Líbano, que llevó a la ralentización del crudo en el Estrecho de Ormuz y el tono marcadamente restrictivo (hawkish) de la Reserva Federal, que ya descuenta un alza de tasas para septiembre.

“Para México, este contexto global se entrelaza con fundamentales internos mixtos, donde por un lado, el peso mexicano cerró con una ligera apreciación del 0.19% (en 17.32 unidades por dólar) mitigado por el festivo estadounidense; sin embargo, persisten presiones latentes debido al severo retroceso de siete posiciones del país en el Ranking de Competitividad Mundial del IMD por debilidad institucional, y la incertidumbre en torno a las advertencias proteccionistas de la segunda ronda técnica del T-MEC”, agregó.

Resiliencia

Desde su punto de vista, el desempeño de la BMV el viernes demostró una resiliencia técnica de corto plazo que responde más a la distorsión operativa del feriado en Estados Unidos que a un optimismo estructural genuino de los mercados.

“El viernes el dinero institucional operó con extrema cautela, concentrando sus flujos en sectores bursátiles que son defensivos o de alta tracción inmediata como el aeroportuario y el de materiales, mientras castigó a firmas expuestas al consumo masivo y la energía”.

Para las siguientes jornadas, una vez que la liquidez de Wall Street regrese a la normalidad este lunes, “el mercado bursátil local y el peso mexicano se enfrentarán a una dura prueba de realidad”.

Laura Torres explicó que lo anterior se debe, principalmente, a que el sesgo general de la la paridad cambiaria y del mercado bursátil se perfila hacia una mayor presión alcista (depreciación para el peso y corrección para las acciones).

“Si las tensiones comerciales en torno al T-MEC de cara a la revisión del próximo 1 de julio se agudizan y los portafolios internacionales internalizan por completo los datos duros de deterioro institucional del IMD, es altamente probable que veamos compras de cobertura en dólares que fuercen al tipo de cambio a vulnerar la resistencia de los 17.40 pesos y arrastren a las principales emisoras a una toma de utilidades generalizada”, concluyó la especialista del mercado bursátil.

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