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El impuesto en Bolsa no afectará inversión: expertos

El consenso de los analistas indica que la propuesta de gravar con 10% las utilidades generadas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y dividendos, no desincentivará la inversión ya que no es un impuesto fuera de lo común.

El consenso de los analistas indica que la propuesta de gravar con 10% las utilidades generadas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y dividendos, no desincentivará la inversión ya que no es un impuesto fuera de lo común.

Sumado a esto, gran parte de las operaciones del mercado es generada por inversionistas extranjeros, quienes ya están acostumbrados a pagar este tipo de impuestos. Asimismo, la iniciativa contempla que las pérdidas serán deducibles.

Carlos Hermosillo, subdirector de análisis bursátil de Casa de Bolsa Banorte-Ixe, explicó que el mayor impacto de este impuesto caerá en los inversionistas locales; no obstante, no afectará en gran medida a las operaciones de la Bolsa debido a que los locales representan apenas entre 10 y 20% de la operatividad.

Hermosillo indicó que los inversionistas extranjeros están acostumbrados a pagar este tipo de impuestos, por lo que esta propuesta, en caso de ser aprobada, no cambiaría su decisión de invertir en el mercado mexicano.

Es un impuesto que no es exclusivo de México comentó Rodrigo Heredia, subdirector de análisis bursátil de Grupo Financiero Ve por Más, por lo que no espera un cambio en las posiciones de los inversionistas hacia otro tipo de activos.

Por su parte, el directivo de Banorte-Ixe agregó que las ganancias de la Bolsa mexicana no se verán afectadas, ya que gran parte de éstas provienen de colocaciones de deuda y calificó a la iniciativa como buena , ya que al ser menos agresiva de lo que se esperaba tiene más probabilidades de ser aprobada.

En tanto, Óscar Ortiz, socio líder de la industria de servicios financieros de Deloitte, refirió que la noticia no fue una sorpresa y dijo que en países como Brasil, Chile, Japón, Estados Unidos, Inglaterra, entre otros, ya se cobra este impuesto y la tasa que se cobra puede ir de entre 10 a 40 por ciento.

El experto de Deloitte expuso que esta iniciativa busca homogeneizar el gravamen para las personas físicas, quienes si al final de un ejercicio registran pérdidas, contarán con 10 años para seguir amortizándolas.

Ortiz coincidió en que no habrá un gran impacto. Sin embargo, aclaró que lo cierto es que implica un costo adicional, lo cual afecta a cualquier modelo financiero, por lo que habrá que ver la percepción de los inversionistas en los siguientes días. Hay que estar atentos a cómo reaccionará el mercado .

carmen.luna@eleconomista.mx

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