Lectura 3:00 min
Cómo la sostenibilidad impulsa estrategias financieras
Opinión
La integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza corporativa llamados ESG (por sus siglas en inglés) en el mundo financiero, ha dejado de ser un marco ético y voluntario, para convertirse en un elemento clave del análisis de riesgos y en una herramienta para generar un impacto positivo medible en los inversionistas.
En este contexto, los fondos de inversión sostenibles no solo buscan responder al interés de los inversionistas por tener un impacto positivo al medio ambiente y la sociedad, sino que también buscan obtener buenos resultados financieros al seleccionar compañías que integran una mejor gestión de los riesgos derivados de la transición regulatoria, los desafíos relacionados con la sostenibilidad y crecientes exigencias de transparencia.
Hace algunos años existía la duda de si los productos de inversión ESG podrían ofrecer la misma rentabilidad que los tradicionales. Con el tiempo, el mercado global ha demostrado que muchos fondos sostenibles pueden igualar —e incluso en ciertos momentos superar— a los fondos convencionales, especialmente en periodos en los que los factores ambientales, sociales o de gobernanza influyen de forma directa en los precios, como ocurre durante crisis climáticas o sociales.
Sin embargo, es importante entender que el hecho de que una inversión sea “sostenible” no significa que su rendimiento esté garantizado. Como cualquier otro producto financiero, está sujeta a los movimientos del mercado. En determinados sectores o etapas económicas, un fondo ESG puede rendir menos que uno tradicional. La sostenibilidad puede ser una ventaja estratégica, pero no elimina el riesgo inherente a toda inversión.
Al hablar de inversiones es clave diversificar. Esto no solo aplica a las inversiones denominadas como ESG, sino a todo el portafolio. La diversificación, junto con una gestión adecuada del riesgo y la búsqueda de optimización del rendimiento, es un principio básico de las finanzas.
En las inversiones sostenibles es fundamental no concentrar todo el dinero en unos pocos sectores, como tecnología o energías renovables. Hacerlo puede dejar el portafolio demasiado expuesto a industrias “de moda” o a aquellas que reaccionan con fuerza ante cambios en la economía.
Por eso, diversificar significa combinar empresas de distintos sectores pudiendo incluir con criterios ESG y empresas que se encuentran en proceso de transición de bajas emisiones o invertir en diferentes mercados y regiones para equilibrar riesgos y oportunidades. De esta manera, la inversión sostenible puede ser más resistente y eficiente a largo plazo.
Las entidades financieras deben asegurarse de que cualquier inversión sostenible recomendada sea coherente con el perfil del cliente; asimismo, que se ajuste a su horizonte de inversión y contribuya al cumplimiento de sus objetivos en un entorno de confianza y transparencia.
Las inversiones sostenibles se consolidan como una alternativa financieramente viable y estratégica de cara al futuro. Optar por un fondo sostenible puede ser una decisión acertada para quienes buscan combinar rentabilidad, una gestión moderna del riesgo y coherencia con principios de responsabilidad ESG. No obstante, como toda decisión de inversión, exige un análisis profundo, diversificación del portafolio y plena conciencia de que ningún instrumento ofrece rendimientos garantizados.
*Customer Compliance / BBVA México