Lectura 5:00 min
¿Tu pasatiempo te está quebrando? El efecto Diderot en tus finanzas personales
¿Gastas de más en lo que te apasiona? Descubre qué es el efecto Diderot y cómo tus pasatiempos pueden arruinar tus finanzas personales si no pones un freno.
Los pasatiempos pueden generar más gastos que hacen perder la tranquilidad que te generan.
¿Empezaste un nuevo pasatiempo y, sin darte cuenta, tu tarjeta de crédito ya está al límite? Lo que comenzó como una simple distracción puede convertirse en un agujero negro para tu dinero debido al efecto Diderot, un fenómeno psicológico donde una compra inicial desencadena una cadena interminable de gastos innecesarios. Cuando la pasión nubla el presupuesto, tus finanzas personales corren peligro; descubre cómo identificar si tu hobby te está quebrando y cómo frenar el impulso antes de que afecte tu estabilidad.
Imagina este panorama: llevas años dedicándote a la fotografía como pasatiempo y, aunque tu cámara está en perfectas condiciones, compraste una nueva porque la viste en un foro. La estás pagando a crédito. Pero ahora quieres un filtro y otro lente. Dices “lo vale”, porque es lo que me apasiona, sin importar que vas a arrastrar una deuda. ¿Te identificas?
Te puede interesar
Sin duda, los hobbies brindan un impacto positivo en la calidad de vida de las personas, pero también pueden ser un motivo por el que se desencadenan situaciones que poner en riesgo las finanzas.
De acuerdo con María José Codesal Arriaga, coach financiera, y Zulema Andrade, economista conductual, no depende del tipo de pasatiempo o de gastar mucho dinero, sino de varios comportamientos que aquejan la salud financiera.
La psicología detrás de gastar de más en lo que te apasiona
Según Zulema Andrade, el efecto Diderot sirve para explicar por qué las personas gastan más de lo planeado inicialmente a la hora de practicar un pasatiempo.
“Se refiere a la tendencia de que una compra inicial desencadena otras compras relacionadas. Normalmente pensamos en el costo inicial de empezar un hobby, pero no en todos los gastos que aparecen conforme nos vamos involucrando más con él”, explicó.
Siguiendo el ejemplo de la fotografía, una persona puede partir de comprar una cámara, pero se da cuenta que necesita un lente en particular, y luego un filtro, después un soporte y posteriormente un software de edición.
“Al final no suele ser una sola compra la que desbalancea las finanzas. Sino muchas decisiones pequeñas que vistas de manera aislada parecen completamente razonables, pero si las vas acumulando terminan representando un gasto mucho mayor al que originalmente se había planeado”, añadió la economista.
Si la persona hace estos gastos seguidos, sin la suficiente capacidad de pago, puede poner en aprietos su cartera. Además, la cuestión se vuelve más compleja cuando el hobby forma parte de la identidad personal.
“Ya no compras una cámara; compras la sensación de ser fotógrafo. Ya no compras una bicicleta; compras pertenecer a una comunidad. Ya no compras un instrumento; compras la posibilidad de convertirte en esa persona que siempre soñaste ser”, expuso la coach financiera.
No tiene nada de malo que un pasatiempo forme parte de la identidad. El problema, según las expertas, es cuando se asocia comprar con ser mejores o pensar que no es suficiente con lo que se cuenta y por eso se debe comprar más.
“Cuando algo forma parte de quién creemos ser, es mucho más fácil justificar cualquier gasto relacionado con ello. No porque seamos irresponsables, sino porque sentimos que estamos invirtiendo en nosotros mismos”, prosiguió Codesal Arriaga.
Distinguir entre invertir en desarrollar una habilidad y adquirir productos para validar la identidad personal es crucial, así como entre las compras que sí enriquecen la experiencia, de las que son hechas únicamente porque son “necesarias para pertenecer”.
“Una cámara nueva no convierte a alguien en fotógrafo. Fotografiar sí.”
Los gastos chiquitos pesan igual que los grandes
Ambos tipos pueden ser igual de peligrosos si no son conscientes. Las compras grandes son más evidentes por la magnitud del gasto, pero son más fácil que estas sean planeadas o presupuestadas. En cambio, las compras pequeñas pueden pasar desapercibidas, aunque si se suman en un periodo, pueden ser una cantidad incluso mayor.
Para controlarlo, Zulema Andrade, aconsejó fijarse más en la frecuencia y patrón de gasto, en lugar del tamaño de la compra. A eso, María José Codesal recomendó dejar de preguntar “¿es caro?” y empezar a cuestionar “¿esto cabe dentro de mi vida financiera sin poner en riesgo mis objetivos?”.
Esa pregunta cambia por completo la conversación.
Señales de que tu pasatiempo ya se convirtió en un problema financiero
Una clave para identificar si se está priorizando la afición frente a otras necesidades de gasto más esenciales, como la alimentación, pago de servicios o liquidar otras deudas.
“Si para mantener ese pasatiempo empiezas a endeudarte, a posponer pagos importantes, a usar dinero destinado a otras prioridades o incluso a sentir ansiedad cada vez que llega el estado de cuenta, ya dejó de ser un hobby y comenzó a convertirse en una fuente de estrés”, dijo María José Codesal.
En ese punto, dejó de ser un espacio de bienestar, y pone en riesgo la tranquilidad financiera.
“El riesgo no está únicamente en el hobby, sino en cuando empezamos a sentir que cada compra adicional es indispensable para disfrutarlo o para sentir que realmente pertenecemos a esa comunidad”, compartió Zulema Andrade.
La pregunta que deja la especialista es: ¿seguiría disfrutando de este pasatiempo si durante unos meses no comprara nada relacionada con él? Si la respuesta es sí, probablemente el valor está en la actividad. Pero si la respuesta es negativa, vale la pena cuestionarse qué papel está tomando ese consumo en la vida.
“Al final un hobby debería enriquecer nuestra vida, no generar culpa, ni ansiedad ni poner en riesgo nuestra estabilidad financiera. Creo que en el fondo se trata de hacer mejores preguntas antes de gastar”, finalizó la economista.