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Finanzas Personales

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"Todo está carísimo": cuando la inflación no da tregua al bolsillo de los hogares mexicanos

Los consumidores perciben que los precios de los alimentos suben y suben y sus ingresos son insuficientes para mantener el estilo de vida, por lo cual se ven en la necesidad de ajustar sus hábitos para adecuarse a la nueva realidad.

“Todo está carísimo”, “el dinero no alcanza”, “da miedo venir al mercado” y “todo sube y sube y el gobierno dice que las cosas están bien” son algunas de las frases que los mexicanos, principalmente las amas de casa, repiten cuando van al tianguis o supermercado a comprar la despensa de la semana.

El sentir de los consumidores, al menos de la mayoría, es que los precios suben y suben y no hay salario que soporte este incremento. De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), ante el conflicto de Medio Oriente, los alimentos se encarecerán aún más, hasta 40%, por el aumento del petróleo y la complicación que esto provoca en las cadenas de producción y suministro de los insumos que mueven el mercado global.

“El jitomate, el limón, la papa, la carne, el tomate, el plátano, la calabaza, todo está caro, para donde mires todo cuesta más”, dice Amanda.

En su opinión, “da miedo” ir al tianguis porque, de un día para otro, los precios cambian y la respuesta de los vendedores es: “todo está subiendo, marchanta”.

En febrero, la inflación anual fue de 4.02% en el país, es decir, por arriba del objetivo del Banco de México, de entre 2 y 4%, de acuerdo con datos del Inegi.

El tomate se disparó 91% en ese mes; el jitomate, 60%; el limón, 35%; los ejotes, 24% y el pepino, 11%, por mencionar algunos productos.

“Nunca había visto la verdura tan cara. El kilo de jitomate, hasta en 60 pesos; el tomate, en 40 y el ejote en 50. Con esos precios no dan ganas venir”, señala Virginia.

Rosalía comenta que comer carne ya es un lujo. “Un kilo de res cuesta 280 pesos y la de puerco en 150, es una barbaridad, uno trabaja para comprar sólo un kilo de carne”.

El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) que evalúa las expectativas de la población con respecto al comportamiento de los precios en los próximos 12 meses mostró una caída anual de 0.7 puntos en febrero, lo cual refleja que los mexicanos esperan que éstos sigan subiendo.

Según el último estudio de Ipsos relaciona con el costo de la vida, en México 34% de la población apenas alcanza a llegar a fin de mes y 33% asegura que tiene dificultades económicas, en un contexto de inflación creciente. De hecho, 76% considera que los precios seguirán en ascenso en los próximos meses, lo cual es un factor de preocupación.

Si consideramos que en México las familias se integran en promedio por cuatro personas, el gasto mensual en alimentos supera los 10,000 pesos, tomando en cuenta que, de acuerdo con el Inegi, cada persona debe destinar al menos 2,516.00 mensuales para cubrir sus alimentos básicos en zonas urbanas.

"Esto significa que otros gastos indispensables del hogar quedan fuera del presupuesto, como salud, educación, transporte, vivienda, ropa o esparcimiento. Esta situación refleja la difícil realidad económica que enfrentan muchas familias mexicanas para quienes alimentarse todos los días representa un gran esfuerzo", señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec.

Alza en precio obliga a cambio de hábitos

De acuerdo con un sondeo que realizó este diario, la persistente inflación en el país ha ocasionado que las familias cambien sus formas de consumo, no solo en cantidad, también en calidad.

Andrea decidió hacer ajustes en su supermercado para “estirar el dinero”. De entre tres y cuatro días a la semana que comía carne, pasó sólo a dos. “Ahora debo ser más creativa con el menú, porque cuando tienes hijos es más difícil. Quizá trabajo más, pero es una de mis maneras de ayudar a la economía familiar”.

Ramón es padre de dos hijos y comenta que él prefiere sacrificar otras mercancías antes que los alimentos. “Por ejemplo, ahora compro marcas más económicas de papel higiénico, servilletas, pañuelos, pañales, detergentes y demás. "Jalo la cobijo de un lado a otro”, señala.

Virginia dice que una forma de cuidar el dinero es desperdiciando menos. Reconoce que antes tiraba comida que se quedaba por varios días y ahora eso no pasa. “No, ahora hay dos días a la semana que saco el menú de los sobrantes, digo que es el buffet familiar”.

Además, compra menos, porque “alcanza para menos”. Va al mercado y adquiere alimentos en medidas de 100 gramos, un cuarto o hasta medio kilo, no más, porque se termina desperdiciando.

Rosario es propietaria de una tiendita. Platica que ha visto la forma en cómo cambian los hábitos de sus clientes. “La gente ahora viene por dos huevos, un rollo de papel, 100 gramos de jamón, un jabón de baño pequeñoo arroz a granel. Antes era poco común”.

En su opinión, es un tema económico; sin embargo, le llama la atención que el refresco, que subió mucho de precio, se sigue consumiendo. “Cambiaron de marca o vienen por presentaciones más pequeñas, pero no dejan de tomarlo”.

Escribe tus dudas a fernando.franco@eleconomista.com.mx

Periodista económico

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