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Llamado papal a poner límites a la Inteligencia Artificial por afectar a los trabajadores

La encíclica Magnífica Humanitas, emitida por el Papa León XIV, introdujo criterios éticos en el debate internacional sobre el avance tecnológico y la inteligencia artificial, con repercusiones directas en las políticas laborales y la agenda pública en México.

papa León XIVFoto: Especial.

La encíclica Magnífica Humanitas, emitida por el Papa León XIV, introdujo criterios éticos en el debate internacional sobre el avance tecnológico y la inteligencia artificial, con repercusiones directas en las políticas laborales y la agenda pública en México. El documento pontificio plantea que el progreso tecnológico debe complementar la actividad humana en lugar de sustituir a la persona trabajadora.

La evolución de la inteligencia artificial no puede regirse bajo la lógica exclusiva de la eficiencia o la rentabilidad, debido al riesgo de generar concentración de decisiones, control de información y desplazamiento del empleo en puestos de oficina y funciones administrativas estandarizadas.

El contexto regional de América Latina muestra que entre el 26% y el 38% de la fuerza laboral se encuentra expuesta a la inteligencia artificial generativa, con un 2% a 5% de empleos bajo riesgo de automatización completa y entre un 8% y 14% con potencial de incremento en su productividad.

A nivel de adopción, estadísticas indican que el uso regular de la inteligencia artificial alcanza un 77% en México, situándose por debajo de naciones como Costa Rica con un 87% y Brasil con un 82%.

Durante su conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum incorporó las reflexiones de la encíclica a la agenda nacional y señaló que el texto del Papa León XIV convoca a revisar la propiedad de las plataformas digitales y las redes sociales, así como las narrativas que promueven y los intereses a los que responden.

Asimismo, Sheinbaum vinculó los señalamientos del Papa con riesgos identificados por su administración, tales como la manipulación informativa, la violación de la privacidad y el reforzamiento de posturas ideológicas por parte de los desarrolladores tecnológicos.

Ante este panorama, Germán de la Garza de Vecchi, socio y director Regional de Fisher Phillips, dijo que ante la inminente transición laboral por la introducción de la inteligencia artificial, especialmente en los sectores automotriz y alimenticio, diversas organizaciones sindicales han comenzado a incluir cláusulas en sus contratos colectivos para regular los porcentajes de despido permitidos ante una sustitución tecnológica. “Para gestionar estos cambios en el entorno de trabajo, se requiere establecer procesos de negociación y diálogo entre los patrones y los empleados que permitan evaluar la viabilidad de la transición y definir sus modalidades”, destacó.

Asimismo, resulta necesario implementar programas de capacitación para el personal, con el objetivo de prepararlo para asumir nuevos puestos enfocados en el desarrollo y uso de estas mismas herramientas tecnológicas.

Por su parte, el especialista Luis Manuel Guaida identificó que la automatización derivada de la inteligencia artificial impactará en los puestos rutinarios, lo que conlleva posibilidades de desplazamiento laboral y presión sobre los salarios.

En coincidencia con los fundamentos de la doctrina social, el análisis del especialista resalta que la legitimidad del desarrollo técnico se encuentra condicionada al respeto de la dignidad del trabajador y a la conservación del valor social del empleo, requiriendo de los sectores productivos una atención hacia la formación continua en los nuevos entornos económicos.

Periodista dedicada a los temas laborales, empleo, sindical. En El Economista Pilar Martínez es reportera de Empresas y Negocios.

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