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Habrá mayor competencia en el mercado de harina de maíz, en el mediano plazo, observan analistas
Analistas consideraron que la resolución de la Comisión Nacional Antimonopolio de eliminar las barreras que limitaban la competencia en el mercado de harina de maíz, es positiva para Gruma, porque quita la incertidumbre regulatoria.
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La resolución de la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) de eliminar las barreras que limitaban la competencia en el mercado de harina de maíz, es positiva para Gruma, porque quita la incertidumbre regulatoria y, aunque la competencia podría aumentar a largo plazo, el impacto será limitado y seguirá siendo una empresa dominante, opinaron analistas.
Agregaron que, aunque el mercado sigue dominado por Gruma, propietaria de Maseca y principal productora de harina de maíz, la eliminación de cláusulas de exclusividad y de compras mínimas abrirá espacio para una mayor competencia y permitirá la entrada de nuevos jugadores a mediano plazo.
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“Es una resolución positiva para Gruma porque sale sin el riesgo de una regulación fuerte en México que representa un mercado donde genera alrededor del 28% de sus ventas y resta la incertidumbre que prevalecía”, opinó el director de Análisis en Vardez Capital, Carlos Hernández.
En el mismo sentido, la analista independiente Marcela Muñoz, al destacar que fue la resolución del CNA fue "mucho más benévola que la originalmente planteada por la Comisión Federal de Competencia Económica que contemplaba la venta de varias plantas.
"Lo más importante es que la incertidumbre sobre este tema de regulación se elimina", añadió tras considerar que difícilmente Gruma perderá una buena parte de participación en el mercado mexicano.
Si bien, las tortillerías tendrán libertad para elegir a cualquier proveedor, será difícil que cambien de manera inmediata, ya sea por costumbre del consumidor o por temas de logística, añadió Carlos Hernández.
Indicó que podríamos ver un mercado más competitivo dentro de un año, aunque será un proceso gradual que dependerá de los resultados de las estrategias de cada competidor.
Consideró que, aunque la principal productora de harina de maíz podría perder "algo" de participación de mercado, no se espera que sea relevante y que esto tenga un impacto directo a corto plazo. Su principal impulso vendrá del control interno de costos y gastos, además de la oportunidad de mejorar su competitividad mediante precios.
Para el gerente de Análisis Bursátil en Monex, Roberto Solano, la medida del CNA “genera condiciones para una mejor competencia y valida el enfoque de diversificación del mercado de maíz en México”.
Con esta medida, abundó, Gruma podrá concentrarse en sus operaciones mientras aporta mayor certidumbre al sector y generar virtudes para sus clientes.
Prácticas que limitaban la competencia
La entonces Cofece, hoy CNA, inició en noviembre del 2022 una investigación contra Gruma, debido al aumento constante en los precios de la harina de maíz nixtamalizada, a pesar de que se mantenía estable.
Además, se detectó que la principal productora de harina de maíz implementaba estrategias comerciales con las tortillerías para que compraran únicamente su harina de maíz, prestándoles o rentándoles maquinaria y ofreciendo financiamiento solo bajo esa condición.
Esto llevó al dictamen preliminar de octubre de 2024, donde la autoridad antimonopolio propuso como solución Gruma vendiera cinco de las 18 plantas que tiene en México.
Finalmente, la CNA anunció el pasado 23 de enero que resolvió que Gruma debe ceder sin costo las máquinas prestadas a los tortilleros.
En el caso de las máquinas en renta, las tortillerías podrán devolverlas antes de tiempo, comprarlas según su valor de depreciación o continuar con el contrato sin penalizaciones.
Cabe mencionar que cada máquina puede costar hasta 300,000 pesos, de acuerdo con información difundida por la comisionada presidenta del CNA, Andrea Marván Saltiel.
Además, la CNA revisará todos los contratos presentes y futuros de Gruma para evitar prácticas de exclusividad. La empresa tiene seis meses para ajustar sus contratos y nueve meses para transferir la propiedad de las máquinas. Este seguimiento se hará por los próximos 10 años.
La CNA aclaró que estas medidas fueron presentadas por Gruma, las cuales fueron aceptadas para eliminar prácticas que dificultaban a las tortillerías elegir libremente su proveedor de harina de maíz, el insumo principal para producir tortillas.
En promedio, los mexicanos gastan 900 pesos por trimestre en tortillas y consumen alrededor de 65 kilos al año, mientras Gruma controla cerca del 70% del mercado de harina de maíz, indicó Andrea Marván.
“Creo que las nuevas cuotas de mercado en la industria serán más visibles en más de un año, en caso de que realmente se consoliden”, consideró el director de Análisis en Vardez Capital.