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Gas LP, menos robo pero más riesgoso

Se estima la existencia de cerca de 400 autotanques que expenden ilegalmente el carburante.

En el caso del gas LP, el robo a ductos ocurre en una menor medida por dos razones: es un producto cuyo manejo es mucho más peligroso que el de las gasolinas y el diésel, y el mercado está mucho más atomizado porque los principales consumidores son el sector doméstico y el de servicios (restaurantero).

El consumidor industrial usa sobre todo gas natural y de respaldo en algunas ocasiones tiene gas LP, por lo que el robo no tiene muchas salidas al mercado final.

De acuerdo con datos de Pemex Gas y Petroquímica Básica, la cantidad de tomas clandestinas es cercana a las 150 y en su mayoría están ubicadas en Querétaro.

Sin embargo, las prácticas clandestinas que hay son la compra al mayoreo del combustible y su venta al menudeo por medio de pipas que no están registradas en la Secretaría de Energía y que no cuentan con los permisos correspondientes.

En este sector, la clonación de marcas y de pipas es muy alta y ocurre sobre todo en el Distrito Federal, con operadores que vienen desde el Estado de México, específicamente del municipio de Ecatepec, en donde cargan en las terminales de almacenamiento y por ruedas entran a la Ciudad de México.

Las marcas más conocidas son las más pirateadas por los distribuidores clandestinos de gas LP y en algunos casos llegan a convertirse en administradores del combustible en condominios y sus contratos no tienen respaldo en las direcciones de Protección Civil o en Central de Fugas, un organismo privado que atiende emergencias de parte de las empresas legalmente constituidas.

En cada operativo que ha realizado la Secretaría de Energía son detenidas entre tres y cinco pipas con algún tipo de irregularidad. Se calcula que en este sector hay al menos unas 400 pipas irregulares operando en la compraventa del combustible y que existen al menos 200 empresas fantasma.

Otra práctica fuera de norma es el rellenado de cilindros portátiles en estaciones de carburación que fueron diseñadas para la carga de gas LP de uso vehicular, sin embargo, el trasiego (picteleo es la manera en que se conoce a esta actividad en la industria) se hace a tanques de uso doméstico, sin control de calidad y sin seguir normas de seguridad.

A partir de la nueva normatividad, se espera que esta práctica se regularice de la siguiente forma: el usuario podrá llegar a la estación de carburación con un tanque diseñado especialmente para la recarga y en la estación de carburación se tendrá una báscula diseñada para llevar a cabo esta actividad.

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