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Cuando la tensión estalla en la oficina: Errores y aciertos del jefe para calmar la situación
Las discusiones en el trabajo son inevitables, pero la forma en que el jefe las gestiona puede evitar fracturas en el equipo y un ambiente tóxico.
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Separar las emociones del trabajo es imposible y por eso, cuando las juntas se vuelven más calurosas, pueden escalar a una discusión. Esta situación incómoda requiere de la participación de los jefes, quienes deben actuar inmediatamente para no dañar el ambiente.
En este contexto, cuando hay roces entre colaboradores que se elevan a discusiones puede haber un impacto negativo de la relación laboral. Sobre todo, si los jefes hacen caso omiso al asunto.
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A nivel mundial, el 39% de los adultos reportó sentir mucha preocupación, mientras que 37% sintió estrés y 22% enojado, de acuerdo con el estudio Estado de la salud emocional mundial, realizado por Gallup.
Equipos fracturados
Rodolfo Díaz, fundador de Díaz Barriga Consultores, comenta que el papel de los jefes y la forma en que manejan la situación es crucial. Por ello, la primera acción a evitar es minimizar las emociones. Se aconseja evitar frases como: “No exageres, ignóralo o no es para tanto”.
La segunda acción es evitar el favoritismo, es decir, darle la razón a un colaborador, ya que esto sería injusto para la otra persona. La tercera es la actitud del líder, porque si se muestra indiferente o se molesta con los demás, surgen problemas.
No debe de elevar la voz, hacer gestos o ademanes alusivos al enojo o al descontento”.
Por último, no ridiculizar o exponer a las persona y no forzar el acuerdo, porque esto no remedia el problema.
En tanto, si los jefes deciden hacer a un lado la molestia, en consecuencia, el equipo no se sentirá en confianza y escuchados. Esto dará inicio a una fractura interna.
Los colaboradores van a percibir que no se cumple el rol de líder, porque no se van a sentir acompañados. Lo que puede pasar es que van a buscar a otro líder y no necesariamente debe tener el cargo de jefe”, comenta Marisol Molino, coach ejecutiva.
¿Cómo calmar la situación?
De acuerdo con el estudio de Gallup, las personas de entre 15 a 49 años son las que más se enojan; sin embargo, este sentimiento aumentó en comparación con hace una década.
Marisol Molino argumenta que los jefes pueden tranquilizar a los colaboradores por medio del estilo de liderazgo democrático y hacer una reunión en privado para escuchar y tomar acciones.
Además, recomienda estar en paz, debido a que el estado de ánimo es contagioso. “Al hablar, hay que bajar volumen, hacer pausas y dar a conocer que se está dando cuenta de lo que sucede”.
Por otro lado, Rodolfo Díaz menciona que el estilo de liderazgo que también funciona es el emocional, porque maneja los sentimientos sin minimizarlos y se escuchan ambas versiones.
El papel del jefe es contener, no controlar. De hecho, abrir un espacio emocional es ideal para que la conversación no escale y se descontrole”.
Finalmente, los especialistas invitan a los jefes a no dejar pasar estas situaciones con los colaboradores, aunado a que mientras más preocupación e interés muestra, mejora la relación laboral.