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El Empresario

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Las empresas quieren ser creativas, pero olvidan lo más importante, el liderazgo

La creatividad en las empresas no depende del diseño, sino de liderazgos que fomenten entornos seguros para innovar, mejorar procesos y generar ventajas competitivas.

Shutterstock.

Cada vez más empresas impulsan la creatividad dentro de la organización; sin embargo, la mayoría de las acciones se limitan a cambios superficiales, como rediseñar el logo, renovar el sitio web o ajustar la imagen del producto, y pocos hacen un cambio real, en el liderazgo y la cultura organizacional.

De hecho, las organizaciones rara vez se centran en cambiar la forma en que los lideres escuchan o por crea las condiciones necesarias para que las ideas de los colaboradores se implementen.

En este sentido, Paul Cano, socio líder de diseño e innovación en Apolo 25, dijo que las empresas en México pierden competitividad por confundir creatividad con diseño, lo cual puede responder a la falta de una cultura organizacional donde los colaboradores se sientan libres de proponer nuevas ideas. 

No es que falten personas creativas, el problema es que persisten los liderazgos rígidos, que no generan los entornos seguros donde puedan experimentar. La creatividad necesita confianza y libertad”, puntualizó.

Cuando estas condiciones no existen, las empresas no solo pierden ideas, también limitan su capacidad para resolver problemas, optimizar procesos, desarrollar nuevos productos y, en consecuencia, competir en el mercado.

Creatividad: una decisión de negocio

Para Paul Cano, rediseñar marcas sin cambiar la toma de decisiones genera una ilusión de innovación que no se traduce en resultados, pues la creatividad va más allá de simplemente darle una imagen a la compañía.

La creatividad es el resultado de procesos concretos que se activan cuando los equipos tienen objetivos claros y la posibilidad de experimentar sin miedo a cometer errores, es decir, cuando existe una cultura organizacional que impulsa la confían.

Durante su participación en el Talent Land 2026, Paul Cano explicó que son las personas, con las herramientas adecuadas y espacios seguros para expresarse, equivocarse y desarrollar pensamiento lateral, quienes generan soluciones que los procesos rígidos no pueden anticipar.

En este sentido, fomentar la creatividad no es solo una apuesta cultural, sino una decisión estratégica. Bien aplicada, puede mejorar la eficiencia operativa, abrir nuevos mercados y fortalecer la continuidad del negocio frente a entornos cambiantes.

Un ejemplo es Apple, cuya diferenciación no radicó únicamente en el diseño, sino en el uso del lenguaje visual y la comunicación como herramientas estratégicas para construir una ventaja competitiva sostenible.

Innovar también es mejorar procesos

La creatividad no solo impulsa la innovación de productos, también permite replantear la forma en que operan las organizaciones.

Metodologías como Kaizen surgieron en contextos de crisis, como el de Japón tras la Segunda Guerra Mundial, donde la combinación de pensamiento creativo y conocimiento técnico permitió transformar industrias completas, como la automotriz.

Este principio sigue vigente y en un entorno empresarial cada vez más dinámico, la creatividad se posiciona como un diferenciador clave. El reto, de acuerdo con Paul Cano, es dejar de verla como un elemento decorativo y entenderla como una herramienta para resolver problemas, mejorar procesos y competir.

Editora El Empresario. Periodista especializada en emprendimiento, pymes, creación de negocios, management y liderazgo. Desde el 2017 coordina El Empresario

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