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Recompensar ennoblece

Los empleados de las pymes, que en diciembre incrementan su actividad por la época navideña, además de incentivos económicos como el aguinaldo pueden tener otra motivación, de acuerdo a las posibilidades económicas del empleador.

La época de fin de año se convierte en esperanza de millones de trabajadores por recibir dinero extra gracias a su esfuerzo: aguinaldo, caja de ahorro, mes completo de sueldo, bono por productividad y regalos materiales que les levanta el espíritu y el ánimo.

Pero los empleados de las pequeñas y medianas empresas (pymes) que en diciembre incrementan su actividad por la época navideña, además de los incentivos mencionados pueden tener otra motivación, de acuerdo a las posibilidades económicas del empleador.

Regularmente el periodo vacacional de fin de año se convierte en una enorme oportunidad de captar mayores ingresos por la ventas de Navidad, Año Nuevo y Reyes Magos, de ahí que otorgar una compensación extraordinaria al empleado le incentivará a poner más de sí para incrementar las ventas.

En que puede consistir esa prestación, tal vez cupones del súper, vales para ropa, alimentos, juguetes. Una despensa bien surtida con productos básicos es un estupendo regalo, el tradicional pavo acompañado de latería de la época puede ser otro reconocimiento al desempeño.

La convivencia entre empresa y trabajadores será clave para acercar más a ambas partes, los dos pueden hacer un esfuerzo por organizar el tradicional intercambio de regalos y coronarlo con un desayuno o comida en donde se pueda romper, por algunas horas, la formalidad de la relación laboral.

A esta actividad social deben integrarse, en lo posible, los familiares de primer grado del trabajador lo que se tomará como recompensa y reconocimiento altamente valorado.

Es fundamental, además de motivante que la empresa reconozca, valore el trabajo y esfuerzo de su empleado a través de la compensación y la retribución extraordinaria, hoy en época navideña y a lo largo del año con incentivos que lo hagan sentir parte del negocio, no sólo un asalariado, de ello dependerá que se ponga la camiseta y los resultados que de él se esperan.

En esta temporada de fin de año el micro, pequeño y mediano empresario puede sacrificar un poco de sus reservas bancarias y destinar una partida a recompensas e incentivos al trabajador, es un periodo de buenas ganancias, que pasada la segunda semana de enero de 2008, regresará a sus arcas en abundancia.

La razón lo vale, los empleados harán con entusiasmo su labor sabedores que el negocio los respalda y reconoce. Este es el arte de invertir para ganar, con ello se tiene una nómina satisfecha, un clima laboral óptimo y las metas económico-financieras de la empresa cumplidas.

Un rasgo humano del patrón hace la diferencia, el trabajador está comprometido con su obligación, lo hace diariamente, por qué no ofrecerle a fin de año un valor agregado a su lealtad y compromiso con la organización, siempre serán retribuidas las buenas acciones, finalmente ellos consolidan los planes y proyectos de esa responsabilidad social que se llama empresa.

Gerente de Comunicación Socia de la AMEDIRH

lrepper@amedirh.com.mx

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