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Toreros de alto rendimiento a La México
Ser torero implica mucho desgaste y si aparte se cubre el tercio de banderillas lo es aún más, El Conde, El Zapata y Angelino, actores de la octava corrida de la Temporada Grande.
“Desde que me casé con esta profesión vivo para ella, nunca me descuido y estoy pendiente de mi preparación física; entreno toreo de salón, voy al campo, busco la paz conmigo mismo y el crecimiento espiritual”, explicó a El economista José Luis Angelino, tercer espada del octavo festejo del serial mayor en la plaza México, en el que habrá de alternar con Alfredo Ríos El Conde y Uriel Moreno El Zapata para lidiar ejemplares de la ganadería queretana de Barralva.
El diestro tlaxcalteca pasó la última semana en el campo bravo, su preparación se desarrolló en Zotoluca, Rancho Seco y Barralva, donde estuvo afinando detalles en cuanto a la altura, toques y matices propios del ensayo en tentaderos.
Son deportistas de alto rendimiento y así lo explica Angelino: “Ser torero implica una fuerte preparación física, si cubres el tercio de banderillas se te exige aún más y tu preparador físico así lo entiende, intensifica tu trabajo, te plantea un sistema de trabajo fuerte y más tratándose de un compromiso como el de México” aseveró.
José Luis lleva 20 días encerrado en una finca cerca de Apizaco, Tlaxcala, se aisló previo a su actuación en la Monumental de Insurgentes y allí sólo tiene acceso su preparador físico pues los días son ‘intensos’: Iniciamos a las 7:00 de la mañana con rutinas en las que es muy exigente, luego toreamos de salón entre 2 y 3 horas para luego desayunar pues la alimentación es clave para mantener el peso y si se puede bajar un poco, mejor, para estar fino a la hora de calzarte el traje de luces; por la tarde más toreo de salón, un paseo por la finca para despejar la mente y estar en contacto con la naturaleza, ver la expresión de los toros y vacas bravos, entregado, disfrutando y viviendo para tu profesión, imaginando, anhelando y deseando cosas, soñando con cuajar una tarde de triunfo para la que he trabajado con tanto cariño, con el corazón y pidiéndole a Dios que así sea”, finalizó.
El cartel, conformado por toreros-banderilleros, pero forma diferente de interpretar el toreo, se eligió con un encierro de Barralva en su encaste Atanasio, que suele salir muy serio y cuajado por lo que crea una fuerte expectación.
Alfredo Ríos El Conde, en su despedida del público capitalino, dijo estar fuerte, maduro y con un concepto diferente pues 25 años se dicen fácil, pero en activo, sin parar y con una trayectoria interesante, es complicado sostener.
“Los toreros tenemos que estar bien físicamente porque no hay quien te aguante el ritmo de un toro cuando te agarra, el desgaste que tienes en capotes y muletas, más la presión del público, es muy difícil de llevar y para ello tienes que ir muy preparado física mentalmente”, afirmó.