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¿Cómo saber si tengo obesidad?

En el marco del Día Mundial contra la Obesidad, este 4 de marzo, es vital comprender cómo identificar si realmente padecemos esta condición o si nos encontramos en un rango de riesgo.

Foto EE: Archivo

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad no es una simple elección de estilo de vida, sino una enfermedad crónica con alta probabilidad de recaídas. 

Su origen reside en una compleja interacción entre la genética, la neurobiología y las conductas alimentarias, pero también está profundamente influenciada por factores externos como el acceso a alimentos saludables, las fuerzas del mercado y el entorno social. 

En el marco del Día Mundial contra la Obesidad, este 4 de marzo, es vital comprender cómo identificar si realmente padecemos esta condición o si nos encontramos en un rango de riesgo.

Esta patología ha mostrado un aumento alarmante en las últimas décadas debido a que los países han experimentado una mayor seguridad alimentaria en términos de cantidad, pero acompañada de cambios drásticos en la calidad nutricional, advierte la OMS.

Con base en los resultados de la Ensanut Continua 2020-2023, la obesidad en adultos mexicanos alcanza una prevalencia nacional del 37.1%, afectando de manera más crítica a las mujeres (41.0%) frente a los hombres (33.0%), siendo el grupo de 40 a 59 años el de mayor incidencia. 

El estudio destaca que, en los últimos 23 años, los hombres han experimentado el incremento más alarmante con un repunte del 78% en esta condición. 

A su vez, los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, publicados por el Instituto Nacional de Salud Pública, para los niños de 5 a 11 años indicaron que se registró un incremento de 7% de sobrepeso y obesidad en México entre 2006 y 2020-2022, con una prevalencia de 37.3% en 2022, porcentaje que es mayor en niños que en niñas.

¿Cómo se mide la obesidad?

Los médicos o personal de salud usan el Índice de Masa Corporal (IMC), para definir si una persona padece o está en riesgo de tener obesidad. El resultado se genera al medir el peso y la estatura de las personas, con lo que (IMC) es igual al peso (kilogramos)/estatura (metros)².

En adultos, un IMC igual o superior a 30 se clasifica como obesidad. Debido a que el índice es un marcador indirecto, los médicos suelen complementarlo con otras mediciones, como el perímetro de la cintura, para obtener un diagnóstico más preciso de la distribución de la grasa corporal.

De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), la obesidad en una persona adulta se categoriza en tres grados según la severidad del IMC: el Grado I (30-34.9), el Grado II (35-39.9) y el Grado III (40 o más). 

En el caso de la población infantil, la medición es distinta y se basa en los patrones de crecimiento de la OMS. Para menores de 5 años, el diagnóstico se basa en el peso para la estatura, mientras que para niños y adolescentes de 5 a 19 años se utilizan desviaciones típicas por encima de la mediana de referencia de edad y sexo.

Causas 

La obesidad, en esencia, es el resultado de un desequilibrio energético prolongado entre las calorías consumidas y las calorías gastadas. Sin embargo, el Gobierno de México y organismos internacionales subrayan que este padecimiento es una enfermedad multifactorial, donde influyen desde variantes genéticas y trastornos hormonales o emocionales, hasta el nivel socioeconómico de las personas. 

A nivel individual, entre los motivos principales destaca el sedentarismo y un patrón alimentario basado en productos de bajo valor nutricional, con exceso de azúcares, grasas y sal. El consumo habitual de comida rápida y de bebidas azucaradas son factores determinantes en el aumento de peso. Asimismo, en un subgrupo de pacientes, existen factores etiológicos específicos como el uso de ciertos medicamentos, enfermedades subyacentes o condiciones genéticas raras. 

La OMS advirte que más allá de la responsabilidad personal, existen factores ambientales y sistémicos que son decisivos. La prevalencia de esta enfermedad se ve impulsada por entornos que limitan el acceso a alimentos frescos y producidos de forma sostenible, favoreciendo en su lugar productos ultraprocesados a precios asequibles. 

A esto se suma la escasez de espacios públicos seguros para la actividad física y la ausencia de marcos jurídicos que regulen eficazmente el mercado alimentario. Finalmente, la falta de una respuesta temprana por parte de los sistemas de salud para detectar el aumento de grasa corporal en sus etapas iniciales permite que la condición progrese hasta convertirse en un riesgo crónico.

¿Qué enfermedades pueden derivar de la obesidad? 

De acuerdo con la Profeco, en los adultos, la obesidad es el principal factor de riesgo para el desarrollo de Diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares (cardiopatías y accidentes cerebrovasculares), hipertensión arterial, dislipidemias, enfermedades osteoarticulares y cientos de tipos de cáncer. 

En los niños se asocia con enfermedades crónicas al llegar a la edad adulta, pero su calidad de vida también se ve afectada a corta edad. Agrega que la obesidad en la infancia o adolescencia es un antecedente común, un número considerable de casos tienen varios familiares afectados por la diabetes y un alto porcentaje de los casos con Diabetes tipo 2 tiene características que permiten su identificación antes de la aparición de la hiperglucemia (niveles altos de glucosa), como el padecer obesidad, lo que facilitaría la prevención de la enfermedad. 

¿Cómo prevenir la obesidad? 

De acuerdo con el artículo de la Profeco, indica que se debe moderar el consumo de alimentos de origen animal y disminuir el consumo de harinas refinadas, grasas, especialmente las saturadas y carne roja, y evitar el consumo de alimentos procesados, bebidas azucaradas y carnes procesadas. 

Dentro de las recomendaciones que agrega es: 

  • Tener un estilo de vida saludable
  • Dejar de fumar, en caso de que la persona sea fumadora
  • Acudir a un médico especialista
  • Evitar alimentos con alto contenido en grasas y en azúcares
  • Seguir un plan de alimentación, en caso de tenerlo indicado
  • Procurar mantenerse en el peso ideal
  • Hacer ejercicio

Cabe recordar que siempre hay que acudir a un médico para descartar cualquier problema de salud y recibir atención profesional. 

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