Lectura 5:00 min
Decrece la participación del audiovisual dentro del PIB cultural
Durante 2024 decrecieron también los puestos de trabajo generados por la industria fílmica en el país, pero creció el salario mensual promedio. Son algunas cifras que ofrece la edición 17ª del Anuario Estadístico de Cine Mexicano.
Daniela Alatorre, directora del Imcine, presentó el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2025, en la Cineteca Nacional.
Durante 2024, el quehacer cinematográfico en México entregó una facturación por 21,619 millones de pesos (mdp) que representaron la participación del 0.07% en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional, mientras que ésta representó el 17.2% del PIB cultural, lo que la mantiene como la tercera fuerza económica del PIB cultural.
No obstante, este dato también confirma un decrecimiento gradual del peso de los Medios Audiovisuales dentro de la actividad económica generada por la cultura en los tres años fiscales ya calculables, al pasar de 18% en 2022, 17.6% en 2023 y al mencionado 17.2% para 2024. Es decir que hubo una contracción de 1.7 puntos porcentuales en la aportación del PIB cinematográfico frente a los resultados del 2023.
Estas cifras son parte de los resultados vertidos en el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2025, presentado el martes por el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine).
Por otro lado, en lo correspondiente a la distribución del PIB generado por el cine, el Anuario, apoyado en estadísticas del Inegi, refleja que de cada 1,000 pesos generados por el sector, 686 de ellos correspondieron a ingresos para las empresas, mientras que 307 pesos se destinan a la remuneración de las familias y solamente siete, a impuestos a la producción para el gobierno.
Asimismo, en el periodo analizado por el Anuario se observó un incremento del 7.2% en los impuestos a la producción netos de subsidios.
¿Dónde queda tanto cine mexicano?
El referido Anuario Estadístico de Cine Mexicano difunde además que durante 2025 se registraron 235 largometrajes en proceso de producción. De ese total, 97 largos fueron apoyados por el Estado, es decir que el 41% de los filmes en proceso durante el año pasado fue impulsado al menos parcialmente por recursos públicos, a través de las distintas convocatorias para apoyo a producción, postproducción, distribución y exhibición, entre otros, gestadas por el Imcine.
Esta cifra mantiene el promedio anual de más de 230 largometrajes en algún proceso de producción, ya sea en rodaje, postproducción o reportado como concluido.
Se trata de cifras que hablan de la capacidad de manufactura de la industria mexicana, pero también pone en evidencia la urgencia para resolver el llamado “cuello de botella” de la cadena productiva del audiovisual, que es el de la distribución y la exhibición, donde un porcentaje mucho más bajo de las cintas terminadas cada año llegan a estrenarse en salas comerciales o definitivamente se postergan por años, muchas veces para quedar condenadas al archivo, con cada vez menos oportunidades de exhibición.
El estudio reporta que en 2025 en salas comerciales se estrenaron 429 películas de todo el mundo, de las cuales solamente 93 fueron mexicanas, lo cual representa el 22% del total de cintas estrenadas en salas y complejos cinematográficos. Este dato, comparado con los mismos parámetros de las ediciones anteriores del Anuario, confirman el atorón en la distribución y exhibición del cine nacional.
Por ejemplo, en la versión del Anuario de 2024, las películas mexicanas estrenadas en salas o complejos fue de 112 en total, mientras que en el reporte de 2023 la cifra de estrenos nacionales fue de 95 largometrajes. Esto sugiere que solamente un estimado del 40% de las cintas de larga duración logra exhibirse en salas y complejos cinematográficos anualmente. El resto tiene que hallar espacios para mostrarse en circuitos alternativos o plataformas, aunque son muy pocas. De acuerdo con el estudio, solamente 13 largometrajes pudieron estrenarse en el catálogo de alguna plataforma durante ese mismo año.
Indicadores de empleo
Al respecto de las remuneraciones salariales dentro de la industria cinematográfica nacional, de los poco más de 21.6 mil millones generados, se destinaron 6,632 millones para el pago de salarios. Esto representó un 30.7% del PIB generado.
El asunto salarial y de fuerza laboral involucrada durante el 2024 se torna en un tema medular toda vez que este mismo miércoles se aprobó la reforma integral de Ley Federal de Cine y el Audiovisual, como parte de un paquete de reformas para atender temas coyunturales dentro de este vasto ecosistema alrededor del audiovisual, como son los asuntos laborales, desde para la profesionalización de técnicos y auxiliares en las producciones hasta la búsqueda de contrataciones dentro de la ley, con garantías sobre las prestaciones legalmente establecidas.
En este sentido, el Anuario Estadístico expone que durante 2024 la industria cinematográfica y audiovisual registró 19,732 puestos de trabajo ocupados, una cifra similar a los 18,541 generados por la industria del deporte y equipos deportivos profesionales.
No obstante, en este rubro también sucedió la pérdida de puestos de trabajo. En 2024 se perdieron 1,720 plazas ocupadas en relación con el año precedente.
Ahora bien, al otro lado de la moneda, se reporta un incremento considerable en las remuneraciones mensuales para el gremio del audiovisual, al pasar de manera interanual de un salario promedio de 26,007 a uno de 28,010 pesos.