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Arte e Ideas

Lectura 4:00 min

Sophia Loren ?y sus felices 80 años

La diva italiana de la pantalla grande ha llevado una vida armoniosa y me atrevería a decir, feliz.

El sábado 20 de septiembre Sophia Loren cumplió 80 años y lo hizo aquí, en México. Uno de los eventos celebrados para festejarla fue un conmovedor concierto de música clásica en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, en el Centro Histórico. Lo conmovedor del evento radicó en que el director de la Orquesta Sinfónica de Minería fue su hijo Carlo Ponti Jr.

La señora Loren ha sido una de las pocas divas de la pantalla grande que ha llevado una vida armoniosa y me atrevería a decir, feliz. Si bien su infancia en la Italia de la Segunda Guerra Mundial no fue fácil, desde muy joven supo sacar un enorme provecho a su belleza y llevarla con gran elegancia y dignidad a lo largo de su vida.

Sophia Loren nació en Roma en 1934 y a los pocos años, junto con su madre y su hermana, se mudaron a Nápoles con la familia materna, como consecuencia de la pobreza en la cual vivían después del abandono de su padre. Años después, cuando Sophia cumplió 15 años, fue la ganadora de un certamen de belleza que marcó el principio de una carrera llena de éxito en el mundo del espectáculo.

Antes de cumplir 20 años, Sophia ya había participado en varios roles secundarios de películas italianas y fue en esta época cuando conoció a quien sería su marido, el productor Carlo Ponti. A pesar de que el flechazo fue inmediato y para siempre, la boda fue hasta 1966, cuando Ponti pudo divorciarse de su primera esposa. Sin embargo, durante la década de los 50 la vida de Sophia estuvo llena de éxitos profesionales e incluso recibió una tentadora oferta matrimonial por parte de Cary Grant, quién le llevaba 31 años. En 1960 recibió el Oscar a mejor actriz aparte de otros 22 premios por su papel en la película La Ciociara, dirigida por Vittorio de Sica.

Durante las décadas de los 60 y 70 el matrimonio Ponti-Loren vio nacer a sus dos hijos, Carlo y Edoardo y la guapa actriz pasó gran parte de estos años muy cerca de sus hijos, pero nunca abandonó su carrera. Pienso que esta capacidad para manejar tan bien ambos papeles se refleja en la paz y dicha de su mirada.

La primera mitad del concierto al que hice referencia al principio de esta columna, nos transporta a través de la música a la niñez en Nápoles, dura, pero alegre de la festejada. La primera pieza del concierto fue la Canción Napolitana de Nikolai Rimski Korsakov. A esta pieza le siguió una suite de la música de la película La Strada, una de las películas más famosas dirigidas por Federico Fellini y producida por Carlo Ponti. Y para finalizar el primer acto, Carlo Ponti Jr. escogió la Obertura Leonora no. 2 de Beethoven, ya que esta obra fue la primera pieza orquestal que escuchó su madre en vivo durante su juventud y la cual le despertó un gran amor por la música.

Por mucho, mi parte favorita del concierto fue la segunda. Para abrir, la Orquesta Sinfónica de Minería nos deleitó con una suite de la música de La Ciociara compuesta por Armando Trovaioli. Un compositor menos conocido que los demás pero no por eso menos talentoso. Su obra realmente me hizo viajar hasta la Italia de la época de la guerra. Con una mezcla de romanticismo, dulzura musical y sutil melancolía, Ponti logró transmitir a la orquesta la grandiosidad con la cual su madre actuó en la película con la que ganó el Oscar.

Finalmente, para cerrar escuchamos una obra de Tchaikovsky, que a decir de su hijo es una de sus favoritas, Francesca de Rimini op. 32. Al escucharla, pude entender perfectamente la predilección de Sophia por la pieza: poderosa, contundente, apasionante y misteriosa.

Muchas mujeres muy guapas han brillado en el firmamento de Hollywood, pero muy pocas, que yo recuerde, reflejan la dicha y la paz de Sophia Loren a sus 80 años.

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