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La ciencia de datos podría convertirse en herramienta para el campo
En los últimos años y en el futuro, la ciencia de datos para la agricultura, podría representar una certidumbre que se requiere al tratar con productos vivos.
Al año los agricultores toman decenas de decisiones que los llevarán al éxito o fracaso de la cosecha. Algunas de estas medidas consideran qué tipo de semilla resulta más conveniente, qué producto es el más adecuado para controlar la aparición de malezas o insectos, o bien qué fungicida es más eficaz.
En los últimos años y en el futuro, la ciencia de datos para la agricultura, podría representar esa certidumbre que se requiere al tratar con productos vivos y que están dados por distintos factores.
Está es similar a la precisión necesaria en otras actividades como hornear, si se hacen variaciones en las cantidades e ingredientes, podemos afectar el sabor o la textura de nuestro pastel.
La agricultura de precisión funciona como un esquema de administración que hace uso de múltiples tecnologías, con el objetivo de recolectar datos útiles que permitan favorecer a la producción a través de la comparación de diferentes fuentes; además, ayuda a recopilar, interpretar y aplicar la información obtenida con el fin de impulsar y avanzar hacia una mejora que beneficie a la agricultura en distintas escalas.
Sensores, satélites, datos en tiempo real, monitorización, big data, teledetección, drones, GPS, software SIG, imágenes multiespectrales, mapeo de suelos, índices agrónomicos, son algunas de las herramientas al servicio de este sector.
Hoy por hoy el mercado de semillas a nivel nacional está dividido en alrededor de 60 empresas tanto locales, nacionales y globales; es un mercado dinámico, con mucha competencia, donde el principal grano es el maíz.
De las 109.3 millones de hectáreas productivas en el país, según la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2014, el 40 por ciento se destinan a la producción de alimentos, ya sea para consumo humano o para alimentación de animales domésticos.
De la superficie que se considera para producción agrícola, el 24 por ciento se dedica al cultivo de maíz blanco, producto del que se obtienen cosechas anuales de 21.1 millones de toneladas.
De estas aproximadamente 4 millones de hectáreas de maíz emplean biotecnología.
En los últimos 15 o 20 años la investigación ha estado enfocada a productos mucho más específicos, la utilización de mucho menor dosis (menos producto para controlar plagas o especies objetivo) y más amplio el margen de seguridad, explica El doctor en ingeniería genética de vegetales, Juan Manuel de la Fuente.
Pero la última etapa de desarrollo moderno de la agricultura tiene que ver con la llamada agricultura digital o de precisión, “Hay una gran cantidad de datos que se generan, tanto del desarrollo de la planta como del ambiente climatológico, entonces tenemos que ser capaces de alimentar toda una base de datos que permita procesar analizar y desarrollar modelos que generen recomendaciones específicas, tal como lo hace un médico a un paciente”.
Dijo que se trata de aprovechar el conocimiento del mejoramiento genético de plantas, su potencial de rendimiento y por otro lado el manejo del cultivo en cuanto a nutrición y protección del ataque de plagas y enfermedades.
El también gerente de asuntos científicos Monsanto LAN explicó, “cuando va avanzando la cosecha se va traduciendo en datos que permitirán entender perfectamente las condiciones del suelo. Hoy estas adecuaciones en las sembradoras, tractores y herramientas de monitoreo vía satelital, ya están de manera piloto en 12 parcelas de nuestro país en el estado de Sinaloa”.
Dijo que la tecnología, aunque rentable, aún no está en manos de todos los agricultores, sin embargo hoy se buscan modelos comerciales para poder llegar a más agricultores de escasos recursos o con pocas hectáreas, así los agricultores podrán elegir cuales son los aditamentos que podrán incorporar a su propia maquinaria para lograr agricultura de precisión.
Agregó que hoy en día, hay modelos que permiten que la información digital se pueda traducir en pequeñas parcelas, donde, por ejemplo, por medio de celulares, se pueden emitir recomendaciones de acuerdo a problemas específicos que se presentan en los cultivos.
Una plataforma es FieldView que en 2017, en Estados Unidos tuvo alrededor de 50 millones de hectáreas registradas con la versión libre y 15 millones de hectáreas con la versión plus.
Hoy también ya es manejada en Brasil, “es una especie de wase que se va nutriendo cada vez más gracias a la gran cantidad de información que acumula”.
La ciencia de datos ofrece un gran potencial para los agricultores; en la medida en que les resulte más fácil a los agricultores ver y comprender lo que está sucediendo en su campo, estarán más capacitados para tomar decisiones sostenibles.