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Arte e Ideas

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¿Duda de la vacunación?

De las vacunas se han dicho muchas cosas. Lo cierto es que la inmunización ha ayudado a controlar distintos males históricamente.

A lo largo de la historia de la vacunación, han surgido grupos detractores movidos por motivos religiosos, filosóficos o políticos, que han atribuido falsas propiedades y efectos a las vacunas. Aunque esta situación se ha circunscrito a algunas comunidades y contextos particulares, han puesto en riesgo algunos programas de vacunación.

La doctora María Eugenia Jiménez Corona, directora general adjunta de Epidemiología de la Secretaría de Salud, ha presentado una investigación sobre la problemática que enfrentan los programas de vacunación y los grupos antivacunas, y explica que, desde el comienzo de la vacunación, siempre ha habido defensores y detractores de esta estrategia de salud, no sólo de la inmunización, sino de alguna vacuna en concreto o algún aspecto relacionado con las mismas.

Presencia de adyuvantes, combinación de varias vacunas, reacciones adversas o posible asociación con otras enfermedades son algunas de las ideas que han surgido por parte de estos grupos.

A lo largo de la historia, algunos casos antivacunas han traído consecuencias. La doctora explica en su trabajo que estos grupos han contribuido al resurgimiento de enfermedades como el sarampión, que estaba en vías de eliminación en países como Inglaterra, Bélgica y Alemania, entre otros.

Sobre esta controversia, el doctor Noé Calderón, director general de Inteligencia y Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, concedió una entrevista a El Economista y aseguró que informar a la población es el principal elemento, pues nadie se va a poner una vacuna si no sabe para qué es .

Agregó que hay creencias, mitos e información que contamina la información sustantiva que debe llegar a la población. Por ejemplo, pensar que una vacuna lleva a otra enfermedad o que las vacunas pretenden controlar la natalidad. Éstas son falsas creencias que desvirtúan el valor de las vacunas y que limitan el que la población autorice que se les aplique una vacuna.

Recalcó que dar información a la población es vital para que conozca qué hace una vacuna, qué contiene, sus efectos, pero, sobre todo, ¿cuál es el objetivo de aplicar una vacuna? Yo les diría que el objetivo es claro, prevenir una enfermedad específicamente .

Para entender más el tema de la vacunación, el especialista contestó:

¿Las vacunas pueden ser ?sustituidas por algo más?

Las vacunas son el mejor resultado que hasta ahora tenemos producto de la investigación científica para prevenir las enfermedades y nunca podrán ser sustituidas por otro tipo de inmunización, como la natural o sólo con higiene, esto sólo evita la transmisión de infecciones o bacterias, pero nunca sustituye la vacuna.

¿Siempre es efectiva?una vacuna?

Para que una vacuna sea aprobada tiene que pasar por una serie de estudios de largo plazo e investigaciones científicas muy rigurosas, lo que garantiza que todas las vacunas que salen al mercado están debidamente probadas.

Posteriormente, son analizadas por instituciones serias, como la FDA en Estados Unidos y en nuestro país, por la Cofepris.

Por otro lado, la vacuna, para que pueda ser utilizada es 100% confiable, pero el grado de efectividad varía de acuerdo a las características de los inmunógenos (los virus) con los que se está trabajando para prevenir distintas enfermedades.

¿En manos de quién debe estar ?la decisión de la vacunación?

Hay tres factores importantes para el cuidado de la salud, la población, responsable de sí y de sus hijos; las instituciones de salud y el gobierno.

Cada uno influye de manera muy importante cumpliendo con un deber y con una misión. Los gobiernos con políticas para la salud y su financiamiento; las instituciones de salud, con garantizar que se cuenta con los recursos humanos capacitados, materiales e insumos científicos y técnicos (vacunas, instrumental y medicamentos) para llegar con ellas a la población; y los hombres y mujeres, que son responsables de su propia salud y de su cuidado, que implica procurar permanecer sano. Además, estos ciudadanos son responsables de sus propios hijos hasta que cumplan la mayoría de edad.

Estos tres elementos fundamentales deben actuar vinculadamente para tener una mejor salud pública.

¿Cuál es el panorama en México ?en cuanto a vacunas?

Nuestro país tiene uno de los esquemas más completos en cuanto a vacunación, con experiencia y personal capacitado específicamente en lo relativo a vacunas y técnicas de aplicación. Otro elemento igual de importante es la conservación de los productos biológicos, que se hace a través de un estricto control de una red de frío, que involucra la conservación de biológicos desde que se producen en el laboratorio, así como su conservación a nivel nacional, entidades federativas, jurisdicciones sanitarias y los centros de salud.

Nuestra semana de vacunación, donde se recorre casa por casa, también es una de las más exitosas, cumpliendo con la calidad para lograr su objetivo, que es despertar el sistema inmunológico, producir defensas y poder estar preparado cuando entre en contacto con un determinado agente causal de la enfermedad, para que no produzca la enfermedad o se produzca de una forma clínica leve .

¿Qué pasa con los grupos ?antivacuna en México?

En México, no tenemos grupos antivacuna identificados; existen mitos y creencias sobre todo en lugares apartados donde existen ciertas etnias o dialectos donde no llega la información por la barrera del idioma; lo importante es difundir en diversos idiomas todo lo relativo a las bondades de las vacunas.

Por otro lado, existe la creencia de que se presentan diversos efectos secundarios a la aplicación de una vacuna; como ocurre con cualquier medicamento, ningún medicamento es inocuo, es decir, que no produce ningún otro efecto más que al que va dirigido, todos producen otros efectos y está calculado científicamente que el efecto es inferior al beneficio que causa la vacuna.

El hecho de los efectos secundarios ha descalificado públicamente algunas vacunas, pero esto es falso, no es válido ni admisible el descalificar una vacuna por sus efectos secundarios.

En México, no tiene trascendencia identificar grupos, pero sí dar la información precisa hasta el último rincón del país.

nelly.toche@eleconomista.mx

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