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Cine sobre género y otredades
La muestra reta estereotipos de masculinidades y feminidades, empezando por su director, que sin pena ni embrollo tiene a su pequeña hija en la oficina.
Adán Salinas dirige la Muestra Internacional de Cine sobre Género, conocida como MICGénero. La muestra reta estereotipos de masculinidades y feminidades, empezando por su director, que sin pena y sin embrollo tiene a su pequeña hija con él en la oficina.
Salinas lleva desde sus años de estudiante interesado en los temas de género y feminismo. Como estudiante de Filosofía tomó clases en el PUEG y se dio cuenta de la riqueza del tema. Puedes entrarle desde el cambio climático, desde las artes, el deporte, la discriminación racial... .
Esa es precisamente la importancia del festival: es una cita que toca temas sociales y de derechos humanos pero situados concretamente desde el discurso de género: sobre ser mujer u hombre y los privilegios o discriminaciones que se sufren en cada posición.
El MICGénero ha crecido desde su germen en el 2011. Ha crecido porque es un tema urgente , dice Salinas, sobre todo en esta época del gobierno del PRI donde hay una negación de derechos humanos, tiene sentido hacer visible el tema .
Iniciar con un descalabro
El festival nació como una iniciativa de estudiantes, allá en el 2011. Es anecdótico, pero esta es la historia: sale la convocatoria de Imcine (para apoyar proyectos de cine emergentes) y participamos . No ganaron, pero el entusiasmo ahí estaba. Decidimos de todos modos hacerlo . No se dejaron vencer por el aparente descalabro. Juntaron 33 películas (la edición de este año exhibe 129) y con el apoyo de tres instituciones PUEG, Debate Feminista e Inmujeres se aventaron.
Hoy el festival tiene más de 100 patrocinadores, entre instituciones, organizaciones no gubernamentales y empresas que cooperan en especie.
Cada año la edición cambia precisamente por las varias aristas del tema. Nuestro público está conformado por estudiantes de filosofía, sociología, antropología, activistas, miembros de ONG (...), lo cual de algún modo traiciona nuestra misión, que es acercar los temas de género a gente que nunca ha oído hablar del asunto. Ese es el reto de cada año, llegar a un público diverso .
Nuestro objetivo , dice, es sensibilizar sobre género, no sobre cine . De ahí lo específico del festival. En otros festivales hay secciones sobre temas sociales, o de derechos humanos, y cuando yo las veía de estudiante me entusiasmaban, pero sentía que hacía falta algo . Ese algo era una selección de cine que fuera sobre feminismo y sobre los temas de género. Es un festival político, hablamos de roles de poder, ya sea desde la discriminación de género, la de raza, la de clase. Si algo tiene el feminismo es que sitúa los temas y los involucra interseccionalmente: no es igual la negación de sus derechos que puede sufrir una mujer blanca que la que vive una madre indígena o de raza negra. No es el mismo privilegio el que vive un hombre pobre que un hombre rico.
Modos de concebir el mundo
Cuando estaba en el PUEG me di cuenta de que el tema de género tiene una estética, una política, un modo diverso de concebir el mundo . En aquel tiempo el Salinas estudiante de filosofía se topaba con el postestructuralismo, con el feminismo de Judith Butler, con la teoría de poder de Michel Foucault, con el postcolonialismo. Todo ese lado izquierdoso de los temas sociales , dice y ríe.
El MICGénero tiene 12 secciones con temas como derechos sexuales y reproductivos, movilidad urbana, el encierro y el ecofeminismo, por mencionar una pequeña dosis.
La curaduría la hace un comité de siete u ocho personas, entre las que están gente de ONG como Artículo 19, programadores de otros festivales. Abrimos una convocatoria y de ahí elegimos (esta vez recibieron alrededor de 500 cintas) .
También compran películas. Como siempre estamos yendo a festivales, vemos películas que nos interesan. Hablamos con las distribuidoras, como Mantarraya y Canana con las que tienen buena relación y así completa la curaduría.
A decir de Salinas, no hay que perderse la película inaugural: la sueca Pojkarna (Girls Lost, su título en inglés), una comedia de equivocaciones en las que un grupo de niñas que sufren bullying en la escuela se convierten mágicamente en hombres. No hay modo más simple, más divertido de poner en escena el género, porque descubren que no saben cómo pararse como hombres, cómo caminar, el privilegio general de ser hombre .
Otro plato fuerte del festival es el homenaje a la cineasta alemana Doris Dörrie, quien viene a dar un taller a la Cineteca Nacional.
Y también una completa retrospectiva de Bigas Luna, el cineasta español. Santiago Fouz Hernández, curador de la obra de Luna, trabajó directamente con el festival.
Y finalmente, pero no menos importante, la presentación del libro Representación de género en la industria audiovisual, estudio que se hace por primera vez en México. Se analizan las películas mexicana más taquilleras de los últimos años y se descubren roles nefastos de género o de raza. La mayor parte de los que aparecen en pantalla son blancos, cuando el grueso de la población no se considera blanca , explica Salinas.
Hay más que hablar de género y discriminación que una simple ecuación binaria. El MICGénero por fortuna pone eso de manifiesto.