COMITÁN DE DOMÍNGUEZ. Arropados por sus coloridas construcciones con toques neoclásicos, sus raíces prehispánicas, que aún son motivo de orgullo, y su exuberante vegetación, que resguarda con sus intensos verdes la región, los grupos corporativos se llenan de entusiasmo para regresar a sus actividades laborales con el enorme incentivo de haber disfrutado de un destino cargado de sorpresas.

El Pueblo Mágico de Comitán de Domínguez es un punto clave para realizar un viaje de incentivos, pues además de contar con hoteles boutiques y restaurantes que enaltecen la gastronomía chiapaneca, es un destino estratégico para explorar la región.

Aquí, los viajeros corporativos se dejan seducir por el poblado, que fue clave de la Independencia de Chiapas y Centroamérica y que a través de sus casonas coloniales y de sus tradiciones milenarias muestra su riqueza cultural.

Un recorrido en tranvía adentra a los visitantes por el pasado y presente de Comitán. Sólo bastan unos minutos a bordo para que las angostas calles empedradas vayan revelando sus secretos y, casi, al mismo tiempo presuman a sus hijos pródigos como Belisario Domínguez y Rosario Castellanos, ambos con dos recintos culturales que llevan sus nombres y que se han convertido en atractivos turísticos del poblado.

Mientras que la Casa Museo Belisario Domínguez resguarda una colección de objetos y muebles pertenecientes al doctor, el Centro Cultural Rosario Castellanos es un espacio de difusión de arte con talleres de diversas disciplinas.

El tranvía también hace una parada frente a la Iglesia de Santo Domingo con su estilo neoclásico y su torre mudéjar, para luego detenerse en la Iglesia de San Caralampio que data de 1852 y, más adelante, el Teatro de la ciudad Junchavin con su fachada amarilla, su imponente herrería y su decoración de ángeles elaborados con argamasa se hace presente ante las miradas de aquellos viajeros que cambiaron sus trajes por jeans y sus zapatos por tenis.

Otras de las paradas del tranvía es la Iglesia de San José con su singular estilo gótico, después se asoman el Museo Arqueológico, que difunde el desarrollo de las culturas prehispánicas hasta la llegada de los españoles y el Museo de Arte Hermila Domínguez de Castellanos, un espacio que promueve a pintores y escultores chiapanecos y mexicanos.

Tras recorrer la ciudad, ya sea caminando o a bordo del tranvía, el grupo corporativo se prepara para dejarse conquistar por los parajes naturales que rodean Comitán.

Lagunas de Montebello

A 61 kilómetros de Comitán, se localiza el Parque Nacional Lagunas de Montebello, un conjunto de 59 lagunas que por sus colores y paisajes asombran e incentivan a los viajeros.

Allí cuenta la leyenda que, hace cientos de años, el dios del agua desterró a su hijo por enamorarse de una mujer terrenal. Él y su esposa lloraron tanto que provocaron que las hojas de los árboles cayeran sobre aquellas inmensas lagunas, tiñéndolas de colores.

Hoy son las tonalidades de sus aguas, que van del azul profundo hasta el esmeralda, las que han hecho de las Lagunas de Montebello un paraíso chiapaneco, declarado en 1959 Parque Nacional.

Aunque sólo es posible visitar 11 lagunas, la experiencia es memorable, ya que pocos rincones en el mundo dejan sin aliento a los viajeros. Y Montebello es uno de ellos.

La primera parada del recorrido es la laguna de Montebello que, por sus dimensiones, belleza, tonalidad y ubicación, el parque lleva su nombre.

Cerca de allí está Cinco Lagunas, que es la que cuenta con mejor infraestructura turística. Unas estrechas escaleras conducen al grupo a un mirador que, hasta ese momento, no imaginaba que estaba por admirar uno de los paisajes más bellos de México.

Desde allí se observan las diferentes tonalidades del agua que, junto con los rayos del sol, van arrancando suspiros. Al color del agua se suman las montañas forradas con bosques de pino, encino y otras coníferas y un sinfín de orquídeas, que en conjunto forman un escenario casi indescriptible.

Otras dos lagunas que incentivan a los viajeros son la de Tziscao, la más grande y profunda y la Internacional, ubicada justo en la frontera con Guatemala.

Después de un día de estar en contacto con la naturaleza, el grupo regresa a Comitán, esta vez a disfrutar de su gastronomía típica con toques gourmet.

Cascadas El Chiflón

Como si la belleza de las lagunas no fuera suficiente, ahora el grupo se dirige al Centro Ecoturístico Cascadas El Chiflón, otro paraíso natural de Chiapas.

Ubicado a 30 kilómetros de Comitán, esta cadena de cascadas, formadas por las corrientes del río San Vicente, invita a sumergirse en sus verdes aguas.

El grupo se dispone a explorar la zona, los más aventureros subirán hasta la Cascada Quinceañera, quizás otra parte del grupo decida contemplar más tiempo la imponente caída de 120 metros de la Cascada Velo de Novia.

Aunque ambos grupos tendrán que subir 925 escalones antes de admirar de frente la imponente cascada. Durante el recorrido, el primer mirador lleva a los curiosos a la primera cascadas denominada El Suspiro, que haciendo honor a su nombre hace suspirar a varios.

Un poco más adelante, un letrero anuncia la segunda cascada, Ala de Ángel, que con su cortina de agua y el fondo verde motiva varias fotografías.

El sendero continúa y los amantes de la adrenalina hacen una parada para deslizarse por una tirolesa a 400 metros de altura, casi frente a la cascada Velo de Novia; los menos aventureros continúan hasta llegar al mirador, ubicado justo frente a la imponente cascada que con su brisa les dibuja sonrisas.

La caída del agua, además de empaparlos, los deja sin palabras, así que no queda otra cosa que contemplarla en total silencio.

De regreso a Comitán de Domínguez, los miembros de aquel grupo que antes sólo hablaban de trabajo, hoy intercambian experiencias de todo lo vivido en esta zona chiapaneca.

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