La transformación digital requiere una modificación radical de los modelos de negocio desde su base, lo que pone en duda la idea de que la inversión en tecnología es suficiente para poder saltar a la ola de la industria 4.0 y no quedarse rezagado. De acuerdo con Julio Sánchez Rico, consejero de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información (Amiti) y director de Indra en México, la transformación digital tiene más que ver con una actualización del paradigma empresarial.  

Si bien la implementación de nuevas tecnologías, la mayoría de las cuales está basada en la interconectividad, el uso intensivo de capacidades analíticas y la descentralización de las unidades de información, establece un nuevo marco de referencia para la actualización de todos los procesos del negocio, es necesario innovar en la estructura de estos procesos.   

“Igual que la Revolución Industrial significó algo más que la automatización de los procesos de producción, ya que supuso el desarrollo de la inversión en capital productivo para la redefinición de los modelos de negocio de entonces, la transformación digital significa, hoy en día, la adopción de nuevas capacidades de relación con los clientes y de operación de los procesos”, dijo Julio Sánchez Rico en entrevista con El Economista.

Para muchos de los integrantes de los sectores que más pueden aprovechar la transformación digital, ésta significa únicamente la adopción de tecnología o mejorar la interacción con el cliente a través de canales digitales.           

De acuerdo con un análisis realizado por la consultoría en transformación digital del negocio gA, 68% de 150 ejecutivos encuestados de diferentes compañías emblemáticas y representativas en toda América Latina coincidió en que la transformación digital se traduce en la fidelización digital del consumidor final y en mayores canales de venta para esos consumidores.

gA es una compañía que se dedica a acompañar a sus clientes en el proceso de la transformación digital y para su director general en México, Jesús Macías, existen muchas definiciones de este concepto, por lo que a veces es difícil definirlo, pero lo que sí tiene claro es que “no es la tecnología sino la innovación  lo que buscan las empresas que quieren transformarse digitalmente”, dijo Jesús Macías en entrevista con El Economista durante el Foro Amiti 2017.

Esto se debe a que, de acuerdo con Macías,  la tecnología supone retos importantes para la innovación de los procesos de cualquier negocio, que es el fin último de la transformación digital.

“Lo que ofrecía la tecnología hace 20 años no es lo mismo que ofrece ahora. Anteriormente, la implementación de proyectos de adopción de la tecnología tomaba de cuatro o cinco años y el retorno de inversión se veía al final del proyecto. Hoy puedes acceder a mucha tecnología desde la nube y el contar con esta tecnología te obliga a eficientar costos, a tener proyectos de mucho menor tiempo, que además tienes que gestionar en paralelo”, dijo el director de gA.

La transformación digital de un negocio parte de la identificación y un profundo entendimiento del activo que hace el diferencial de la empresa y de otro factor factor fundamental: las personas, sobre todo aquellos que cuenten con visiones innovadoras en sus labores dentro de la organización.    

Para Julio Sánchez Rico, esto beneficia tanto a las entidades tradicionales, ya que puede mejorar su competitividad, como a nuevos jugadores, que haciendo uso de esas tecnologías, se establezcan como alternativas de ejecución de procesos que hasta ahora estaban reservadas a las compañías más tradicionales.

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