El nombre del libro de Marshall Berman Todo lo sólido se desvanece en el aire parece ser el grito de batalla de muchas compañías tecnológicas que están modificando su modelo de negocio para pasar de ofrecer productos tangibles a servicios bajo el esquema de suscripciones.

Este es el caso de Tom Tom, una compañía holandesa fundada en 1991 que ha pasado de vender dispositivos de navegación y geolocalización a ofrecer soluciones de software que ayuden a las empresas de transporte y distribución a automatizar y con esto agilizar sus procesos.Desde hace seis años, TomTom instaló una oficina de su división de Telemetría en México y su desempeño ha hecho que tanto su base instalada como su facturación se dupliquen de forma anual.

Además, hace 10 años que la compañía trajo sus divisiones de mapas digitales y las alianzas con la con la industria automotriz que tiene operaciones en el país, como Volkswagen y BMW.

Durante 2017, México representó 5% de los ingresos totales de TomTom en el mundo y a nivel global, las divisiones de telemetría, automotriz y corporativo registraron crecimientos de entre 5 y 11%, mientras que la parte de consumo de dispositivos de navegación se redujo 16 por ciento.

Andreu Casadellà, director general de TomTom Telematics en México y representante legal de las otras divisiones de la compañía en el país, habló con El Economista sobre el desempeño y futuro de la compañía en el mercado mexicano.

— ¿Cuál es la estrategia de TomTom en México?

La estrategia de TomTom en México ya no está orientada al consumo sino que se está dirigiendo a atender a otros negocios (B2B) con soluciones de software para procesos de automoción, que engloba la relación con el fabricante de los automóviles y la relación con empresas de transporte, distribución y logística, para facilitar la gestión de las flotas.   

Ya no sólo se trata de la geolocalización de un vehículo. Nuestras soluciones permiten hacer detecciones y evaluaciones de la forma en la que maneja cada conductor, el consumo de combustible del vehículo y además, contamos con una plataforma con la que desde cualquier dispositivo móvil un conductor puede recibir órdenes de trabajo, la evaluación sobre cómo está llevando a cabo su trabajo y cualquier otra función que desarrollen nuestros clientes a través de aplicaciones.

— ¿Cómo ofertan sus servicios?

Nuestras soluciones que implican Internet de las Cosas (IoT) tienen incluido todo el equipo necesario para conectarse al proveedor de servicios de telecomunicaciones y al cliente. Ofrecemos el hardware, su instalación y la suscripción al servicio que se contrate. La instalación y el hardware se cobran juntos y la suscripción se maneja como un Software as a Service (SaaS), con la que se paga una suscripción mensual. Lo que hacemos para no descapitalizar a las empresas es que establecemos un esquema de renta con lo que también rentamos los dispositivos.

— ¿Cómo ves el futuro de la compañía en México?

La empresa está apostando muy fuerte por México. Estamos contratando cada año a más personas. Se cree en el país, en su crecimiento y en su economía, porque pensamos que es un país joven con mucho potencial, en donde el sector de transporte y distribución ha sido muy fuerte. TomTom ha venido a México para quedarse y para ser un gran jugador en el mercado.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx